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domingo, 4 de abril de 2010

¿Lecturas religiosas o macguffins?

¿Éxtasis?
No sé si la joven del cuadro se quejó al pintor Eybl (1806-1880) por haberla retratado en este momento de éxtasis lector.  Santa Teresa de Jesús si se lo hizo ver a  Dios,y así lo ha contado en su Vida: “Supliqué mucho al Señor que no quisiese ya darme más mercedes que tuviesen muestras exteriores [se refiere a los éxtasis místicos que la arrebataban en público]; porque yo estaba cansada ya de andar en tanta cuenta y que aquella merced podía Su Majestad hacérmela sin que se entendiese. Parece ha sido por su bondad servido de oírme, que nunca más hasta ahora lo he tenido; verdad es que ha poco”.
Stefann Bollman en su libro Las mujeres que leen son peligrosas, cuando comenta este cuadro  dice que “El libro parece cortarle la respiración” a la chica. Y para que nadie al leer sus palabras caiga, torpemente, en la tentación de evocar el delicioso desvarío de la actriz Meg Ryan en “Cuando Harry encontró a Sally”, Bollmann se ve obligado, como en su día Santa Teresa de Jesús y, quizá, la misma Lectora de Eybl, a dar una explicación: “Sus pensamientos”, aclara, “parecen tan cándidos como su rostro ingenuo y encantador”.  
Puede haber cientos de motivos para justificar esta iconografía, sin recurrir al portento. Por ejemplo, ¿las maneras  de leer de muchas chicas retratadas desde el Renacimiento no serán un simple macguffin, una excusa parecida a la que usan hoy los directores de series de adolescentes en sus historias?  Los guionistas sitúan a los chicos en una hamburguesería, delante de una Coca y de un bollo con carne picada y rodajas de cebolla dentro. En algún sitio hay que colocarlos para que puedan ser filmados mientras recitan sus papeles. ¿Por qué ponernos estupendos cuando hablamos de la lectura y, sobre todo,  si las que leen son mujeres? Los éxtasis no son frecuentes. Montaigne era más humilde. “En los libros”, discurre en uno de sus Ensayos, “sólo busco entretenimiento agradable con una honrada distracción; o si estudio, no busco más ciencia que la que trata del conocimiento de mí mismo, y la que me instruya para bien morir y bien vivir. […] Nada hago sin alegría, la continuación de una misma tarea y el recogimiento demasiado firme, deslumbran mi entendimiento, lo entristecen y lo cansan”. A muchas de estas lectoras se les pone un libro en la mano porque todavía no había abierto el Macdonald.

martes, 2 de marzo de 2010

Mujer: nubosidad variable

I proverbi sono come le farfalle, alcuni sono presi, altri volano via (proverbio italiano).


Los proverbios –si he entendido bien éste- son como mariposas, hay los que se cogen y los que se vuelan.  Pero no sólo se les escapan al lector, a veces, los que no aciertan, son los escritores.  Ramón Gómez de la Serna(1888-1963), autor torrencial de esa especie de  proverbios descoyuntados que son las greguerías, se lo maliciaba  cuando decía que “la greguería es el atrevimiento a definir lo que no puede definirse, a capturar lo pasajero (le farfelle), a acertar o a no acertar lo que no puede estar en nadie o puede estar en todos”.
De las diez mil que confiesa haber escrito, no pocas intentan  ‘capturar lo pasajero’ de la mujer, a la que  Gómez de la Serna define como “nubosidad variable”,  contaminado, acaso,  por la romanza  “Mujeres, mariposillas locas” de la zarzuela “Los Claveles”. Pero unas veces acierta y otras, no. Un aire como de bobadas de web, con material de combate para la guerra de los sexos, exhalan éstas dos: “Adán no se divorció de Eva porque no encontró abogado”, “Hay maridos que llevan a su mujer del brazo como si la condujesen a la comisaría”.
Levanta vuelo Ramón cuando propone esta sencilla fórmula para acabar con la violencia de género “Los que matan a una mujer y después se suicidan debían variar el sistema: suicidarse antes y matarlas después”,  pero pierde altura y capota en un conjunto no escaso de greguerías como de voyeur, en las que “su trágica calentura”, como la califica Josep Pla, mira a la mujer, parapetada en su boudoir, desde las veladuras de la lencería: “La mujer sin medias da más miedo, porque lleva sus locas piernas sin camisa de fuerza” o  “Nunca son más suaves los senos y nunca se vierten más fuera, más que si estuviesen desnudos, que bajo un mantón de crespón”.
En el Diccionario Pla de literatura, cuenta el escritor catalán que Ramón “dedica setenta horas semanales a crear greguería. Escribe sobre un rollo de papel higiénico. El rollo se va desenrollando y él va escribiendo –siempre con tinta roja. A estas alturas, lleva ya tres o cuatro mil millones de greguerías. ¿Cuántas escribirá aún? ¡Asusta pensarlo!”.  Y susto da leer  esta ‘venenosa’ greguería: “Al tener en la mano una delicada mano de mujer se ve que está hecha de anillos interiores, de blandas sortijas que no se ven”. Quizá Ramón perteneciese al club (en el que está inscrita una parte importante de la población mundial) de los que en algún momento han podido ser hijos de sus abuelas, voyeurs de sus hermanas, hijastros de sus esposas y maridos de sus madres. Muchos han terminado de eunucos de sus hijas y padres de sus amantes. Estos desnortados, como los Padres de la Iglesia, suelen soñar con serpientes.

domingo, 28 de febrero de 2010

Guiomar, la flecha envenenada de Cupido


LA SEÑORA 
(segunda entrega del "Diario de Patricia" de Antonio Machado)
En 1928, en Segovia, le cayó encima a don Antonio Pilar de Valderrama, la musa de la madurez machadiana, la mujer casada que delicadamente el poeta esconde bajo el seudónimo de Guiomar. Esta señora fue muy ordinaria con el poeta. Tampoco supo quererlo. O no quiso. De poco sirven las confesiones que Pilar hace en su libro, aparecido en el año 1981, bajo el título “Sí, soy Guiomar”. Bueno, de algo sí sirven: aclaran que doña Pilar se había oído todas las canciones de Antonio Machín, el ideólogo de los enriquecidos con el estraperlo y con el mercado negro que sucedió a la guerra civil. Confiesa la Valderrama en su libro: “Yo le di todo lo que entonces podía darle. ¡Si volviera a vivirlo otra vez! ¡Saltaría barreras, rompería con todo, me agarraría con uñas y dientes a nuestra felicidad...! Antonio y Guiomar... Nada puede evitar que, por las tardes, yo vuelva sobre mis recuerdos. Y los acaricie. Y reviva nuestro amor. Es, con mis hijos, lo mejor que me ha dado la vida.” Mentira podrida. La lectura cuidadosa de "Si, soy Guiomar" —interesante sobre todo por la colección de 36 cartas de Machado a Pilar de Valderrama que contiene— aclara como Guiomar fue asignada a don Antonio más por el interés que por el sentimiento. No hay duda: Pilar buscaba más un valedor literario que un amante. Los amigos segovianos del poeta (contertulios, compañeros de pensión y profesores del Instituto) han contado durante mucho tiempo a todo aquel que ha querido escucharlos que la Valderrama, que había llegado a la ciudad para cuidar el desequilibrio nervioso que le había producido enterarse de la infidelidad de su marido, acude a Machado con el fin de pedirle una carta de recomendación para don Miguel de Unamuno que por esas fechas estrenaba en Madrid una de sus obras teatrales. Guiomar intentaba, también, poner en escena un drama. Cuando se encuentra delante de Machado, la Valderrama comprende de inmediato que el poeta sevillano podía servirle para sus planes literarios tanto o más que Unamuno. Y se dijo: “ya está en el saco, aquí tengo un esclavo”. La Valderrama era muy aparente y, también, bastante más joven que el poeta. Don Antonio se impresionó. Estaba muy faltico de cariño. Se iba arreglando, desde la muerte de Leonor, con el pacto antiguo con Onán y con el amor alquilado. Vio el cielo abierto. Cumplió como un caballero e hizo todo lo que Pilar esperaba de él. Escribió reseñas sobre los poemarios de Pilar en los periódicos, habló con los directores y productores teatrales de la época. Hasta se pasaba por las librerías a preguntarle a los libreros por qué no tenían puesto en el escaparate el libro “Esencias” (1930), de doña Pilar. A cambio no recibió casi nada. Citas en cafés escondidos, algún paseo, un roce, un pellizco, miradas: una miseria. Lo dice Jorge Guillén en el prólogo de “Si, soy Guiomar”: "En este punto no hay duda, afecto frente a enamoramiento que no llegaría a la consumación".

viernes, 26 de febrero de 2010

"El diario de Patricia" de Antonio Machado

Antonio y Leonor de J. Durán López

No sé cómo va el proceso de beatificación para la ciudadanía de Antonio Machado. Los pasos deben de ser los mismos que inventó la Iglesia para sus santos y mártirés. En esto es más difícil la innovación que en lo de las células madre. Primero, venerable, después, beato y, al final  - el proceso de canonización puede durar siglos-, santo. Entre la documentación acumulada para el caso, no faltan abogados del diablo. Hemos encontrado documentos de los años 90 que explican el estancamiento, provisional, esperamos, de la elevación de este hombre a los altares cívicos del empíreo. En los de la poesía, ya tiene una capilla, desde hace años.
El fragmento que ofrecemos, pertenece a una columna de opinión rancia. El autor la tituló "Machado, el malquerido". Para no despertar la voracidad de la SGAE, le hemos cambiado el título.

Con un poco de suerte, y con la intervención del futuro Santo, los lectores de este blog podrían ahorrarse alguna de las entregas de esta serie que se enumeran a continuación, o todas:  2. "Machado y la Señora", 3. "Machado y el Catedrático", 4. "Machado y Alfonso Guerra" y 5.  "Machado y los especialistas". Cuando estén seguros de que esta nómina del desamor se ha interrumpido milagrosamente, informen al comité de beatificación. Ayudará en el proceso.

viernes, 12 de febrero de 2010

Las arrugas no son del alma

Paco Pomet, El techo del cielo.

Cuando las almas se sueltan, tocan el techo del cielo
(De autor desconocido)
Nadie negará a los griegos su contribución al nacimiento de la idea de “alma” ni a los libros el haber ayudado a su transmisión y cultivo. Su expansión se vio favorecida asimismo porque los maestros y profesores, que iban envejeciendo frente a alumnos siempre jóvenes,  aprovecharan la idea del alma para persuadir  a los adolescentes – ¡tan hermosos!- de que la parte del ser humano que menos sufre el ataque del tiempo y que puede seguir cultivándose y embelleciéndose más allá de la decrepitud y de la vejez, es la parte de uno que no se ve: el alma. E incluso, en el ámbito de la educación pederástica griega, algún mal pensado podría imaginar a los viejos filósofos (los erastas), en afectuoso diálogo con sus alumnos (los erómenos), como el que mantienen Sócrates y el joven Fedro (al que el filósofo llama “amor mío”),  postulando  la superioridad de la belleza del alma sobre la del cuerpo, amparados en la afirmación  platónica de que “es más bello amar a las claras a los más nobles y mejores, aunque sean más feos que otros”.

A las mujeres, cuando se les concedió, también les vino bien tener alma: atrapadas en frecuentísimos embarazos, prematuramente envejecidas, invisibles para la mirada del macho irresponsable, cultivadoras compulsivas del lenguaje, recibieron con agrado un hallazgo, que les permitía seguir construyéndose hermosas y deseables, en su interior, gracias a la palabra. Y a los hombres feos, con derecho a alma,  también les reportó ventajas. Cervantes pone en boca de Don Quijote el tópico platónico: “que hay dos maneras de hermosura: una del alma y otra del cuerpo; la del alma campea y se muestra en el entendimiento, en la honestidad, en el buen proceder, en la liberalidad y en la buena crianza, y todas estas partes caben y pueden estar en un hombre feo; y cuando se pone la mira en esta hermosura, y no en el cuerpo, suele nacer el amor con ímpetu y con ventajas: yo Sancho, bien veo que no soy hermoso; pero también conozco que no soy disforme; y bástale a un hombre de bien no ser monstruo para ser bien querido, como tenga los dotes del alma que te he dicho”.

2400 años después encontramos la idea intacta en un relato inglés. George Eliot, seudónimo de la narradora Mary Ann Evans,la repite en su novela Middlemarch de 1872: "Es que es muy triste, Celia",le dice la protagonista Dorothea a su hermana, a propósito de la fealdad de un pretendiente, "que consideres a los seres humanos como si fueran meros animales acicalados y nunca veas en el rostro de un hombre que tiene el alma bella". Obligadas, muchas mujeres, a casarse con hombres feos, aceptaron como consuelo, que la belleza del alma es de más calidad que la del cuerpo. Y con los agravios de la edad, un feo no se distingue mucho de un guapo, y, seguramentem, es mucho más manejero. Hoy esto no se lleva. También es verdad que el comer tres veces al día y la penicilina han desterrado, de entre nosotros, a los feos, feos.

viernes, 15 de enero de 2010

Granada, nación de fogones


En una emisora local de radio de Granada se anuncia un restaurante que dice servir estos días "El plato nacional de Granada", se refiere a la contundente Olla de San Antón. Como principio no está mal. Ya tiene Granada, en la Plaza del Triunfo, uno de los mástiles de bandera más altos de España y también disfruta de una de las rentas per cápita más bajas del país. Y no le faltan señas de identidad suficientes como para alumbrar, no una esmirriada nacionalidad histórica, al uso, sino hasta una nación en toda regla. Lean la novela El Zawi del autor local José Luis Serrano, 'la epopeya de nuestros orígenes', en palabras de su creador, y verán desde dónde viene esto. Con menos empezó Castilla (y, por ende, España), según el Poema de Fernán González:

"Era Castilla entonces un pequeño rincón:
era de castellanos Montes de Oca mojón.
y era de la otra parte Hitero el hondón:
Carazo era de moros en aquella sazón".

Las cosas importantes se cuecen en los pucheros. Y si santa Teresa de Jesús pudo decir que Dios anda entre fogones, ¿por qué la Comunidad internacional no iba a aceptar a la nueva Nación granadina entre sus Estados, sabiendo que surgió de una olla?

jueves, 24 de diciembre de 2009

Los entrañables powerpoints de Navidad



Dalai Lama
Pánfilo, nuestro jubilado disruptivo,  es, sobre todo,  un Peter Pan que se muere por escandalizar. ¡Con el ruido que hay y lo difícil que resulta que se le oiga a uno ahí fuera!  Migra de un chat a otro, intentando sorprender con sus propuestas.  Se coló en el de “Las entrañables fiestas que se nos avecinan” y preguntó sin compasión: “¿Qué empacha más en Navidad, los mantecados o los buenos sentimientos?”.  Esperaba respuestas destempladas, pero sólo tuvo la de Pánfila, que, no se sabe cómo, lo  encuentra allá dónde coloca sus cuestiones. Pánfilo está un poco preocupado y se teme que, en cualquier momento, ella haga la pregunta que le obligaría a abandonar los chats por una temporada, para no encontrársela. Pero Pánfila es muy inteligente, sabe que todavía la cosa no está madura, y pospone el momento de espetarle, “¿Pánfilo, tú crees que lo nuestro tiene futuro?”.
Por lo pronto se contenta con desconcertarlo con respuestas como ésta: “Sí, Pánfilo, en Navidad, hay algo que empacha mucho más que mantecados y buenos sentimientos: los mensajes de PowerPoint.  Suelen ir acompañados de música chill-out, de Pink Floyd, de Jean Michael Jarre y/o  de Enya.  No les puede faltar algo bien traído del  Dalay Lama. Por ejemplo, aquello de:”Aprende las reglas para que sepas incumplirlas cuando conviene”.   Los mensajes de Powerpoint , los conocidos PPS, han servido de vehículo de las blandas esencias del pensamiento guay: como estamos bien comidos, bien lavados, no llegan aquí, por ahora, las bombas de los suicidas y además me he fumado un porrito y lo veo todo de puta madre, pues vamos a llevarnos bien todos, que es mejor. Muchos de estos PPS, proceden de despachos de la Administración,  donde legiones de funcionarios colocados a dedo por el partido más votado, untados en los parfums de los  anuncios navideños, dejan ver en sus  mensajes lo encantados que están con la situación y lo modernos y cojonudos que son”.   Pánfila no ceja: “En sus PPS hacen lo posible por aparecer un poquito laicos, muy feministas, que eso de halagar a las damas da votos, empeñados en ponerle una "a" al final a cualquier palabra (enlace de interés), un poquito comprensivos con la diversidad, ecologistas, aunque su verde resulte algo desvaído,  predicadores de la contención espontánea del consumo, pero consumistas enloquecidos, en su práctica diaria. Pacifistas, embarazadas, catalanistas, pero ministras de la Guerra Cariñosa, en la que se muere y se mata sin estridencias. Partidarios de las parejas homosexuales, pero sin valor para ofrecerles, en su día,  lo único que el Estado puede ofrecerle a cualquier ciudadano: un contrato plausible de convivencia; incapaces de remitir a Rouco y a Pertegaz a los que querían un matrimonio como los de toda la vida.  Es la 'guaysería', que la crisis está poniendo contra la pared, en la que cabe incluir al mismísimo  OPUS DEI, que asegura a sus seguidores que uno puede salvarse, estando en el mundo y disfrutando de todo lo bueno, dando testimonio de Jesús, entre nuestros sirvientes colombianos que nos crían los nueve hijos que nos ha mandado el Señor, mientras que nosotros nos manifestamos en contra del aborto (siempre que no sea el que se ven obligadas a practicar las mujeres de nuestra familia) o  en defensa de la familia (mientras dejamos indefensa  la de nuestros criados colombianos), pero, estoaquí sí, sin renunciar al poder y al dinero. Y luego al cielo. Ahora que la Eternidad va a estar un poco más entretenida, porque  los santos ya pueden llevarse a la Gloria  su portátil  y  bastantes GBs de memoria con los juegos, documentos y programas que más distraigan a cada bienaventurado. La cantidad de GBs dependerá de lo bueno que se haya sido. Si has sido del montón, te vas a tener que pasar la Eternidad charlando con tu tía María, en la mesa camilla. Pero si realmente has sido puntero,  podrás llevarte todos los GBs que quieras. Vas a poder ser eterno y no morir de aburrimiento”.
Pánfilo, asustado, rápidamente se marchó a un chat donde se debatía la ocurrencia del ministro de Educación de mantener en los institutos a los jóvenes hasta los 18 años. Espera que Pánfila no lo siga.


jueves, 17 de diciembre de 2009

Las palabras del himno



El atril, un registro de la luz: contención del gasto

El dilema es este: ¿qué contribuye más a la vida en común, a la supervivencia de la especie, un himno municipal, con letra y música, o una entrada en un blog, pretendidamente corrosiva, atacando al nacionalismo local? ¿Existiría el choto al ajillo, los romances, el ecofeminismo, heredero de las curanderas, celestinas  y agricultoras de los siglos oscuros, el encaje de bolillos, el sentido común, las cabañuelas y la morcilla de cebolla sin un poderoso espíritu de campanario? ¿Existirían ni tan siquiera las palabras sin el amoroso cuidado que durante miles de años les han dedicado gentes enamoradas de sus pueblos, de sus tradiciones, de sus comunidades? ¿Gentes que comprendieron, mucho antes de que se descubriera la escritura, que la palabra era un delicadísimo instrumento de grabación y transmisión de la experiencia humana?  El himno de la foto nace con palabras, con letra, detalle que envidiarían algunas naciones, incapaces de ponerse de acuerdo en unas palabras que no molesten a nadie y que puedan ser entonadas en los partidos internacionales de fútbol. La letra es imprescindible en un himno, mientras se canta, no hay que preocuparse de aparecer muy transcendente, no hay que llorar, ni extasiarse, con no desentonar, es suficiente. La gestualidad  propia del canto, nos libera de los excesos del  teatro. Nuestro himno (1) es un paso más en la construcción de la identidad nacional de un pueblecito del área metropolitana de Granada. Ya tenemos bandera, hazañas bélicas, en gestación, institutos armados,  jefe de la iglesia local, que consciente de su papel institucional, en las fiestas, junto con las homilías, manda saludas a sus feligreses. Sólo nos falta acuñar moneda, por ahora nos consolamos con que la efigie del alcalde aparezca repetida en las publicaciones municipales, mientras llega el euro. Desde luego pienso que la tensión nacionalista del pueblo en el que vivo está haciendo más por la vida en común que esta entrada de mi blog. Sin duda.

(1)
Letra
 Pueblo de Cájar

Granada tiene un pueblo
que brilla en la lejanía,
Cájar se llama de nombre
por el sueñan nuestras vidas.

El aroma de sus calles
perfuman la noche y el día,
qué orgullosos nos sentimos
de vivir en esta tierra
la más bella de Andalucía.

Azul y blanca tiene su bandera
azul y blanco son los recuerdos
de jazmines blancos en primavera
de cielo azul de verano
de ensueño.

Bandera de Cájar que ondeas
al viento sobre los balcones
tan llena y radiante de luz
que embriagan tus colores,
y al son de un himno cantamos
y gritamos con esmero,
Cájar, Cájar, Cájar
!Viva!¡Viva mi pueblo!

De amor se llena el viento
por nuestra enseña divina
así nuestros sentimientos,
con tu historia se cautivan.

Pueblo pequeño y hermoso,
un sueño de Andalucía,
grandes son los corazones
de habitantes generosos
que por ti darían la vida.

lunes, 7 de diciembre de 2009

La pena de ser estatua en Granada


Alas de altanería


Es una lástima que la estatua de Granada más preparada para hacer frente a la eternidad, o a la perennidad al menos, sea la dedicada a José Antonio Primo de Rivera, en la plaza de Bibataubín. Desde luego no es la que reclamara Antonio Machado para Federico, en su poema El crimen fue en Granada. Pero, como todavía hay miles de víctimas de la barbarie nacionalista sin desenterrar, sería pertinente mantener en el centro de la ciudad esta estatua para vergüenza, perpetua o eterna,  de los verdugos. Bastaría con sustituir la inscripción actual, por los versos de Machado:
Labrad, amigos,
de piedra y sueño, en el Alhambra,
un túmulo al poeta,
sobre una fuente donde llore el agua,
y eternamente diga:
el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!


Las estatuas que se han erigido en Granada  en los últimos años son tan feas que hay que ser muy cauto a la hora de remover la del escultor Francisco López Burgos (arriba, en la foto),  porque te pueden colocar una todavía más discutible y menos preparada para soportar el paso del tiempo. Hay cerca una de Agustín Lara, con el compositor fumando y con una sola pierna asentada en el suelo. Lo más normal, en esa posición, es que el músico mejicano no se pueda librar de un molesto y perpetuo hormigueo en sus extremidades.






lunes, 23 de noviembre de 2009

Banderas de nuestros lares



Los municipios andaluces que 'sin prisas, pero sin pausas' se iban creando una realidad nacional,  que habría podido desembocar en nación en cualquier momento, están desalentados por las noticias que les llegan del Tribunal Constitucional de que ni siquiera Cataluña va a ser considerada como nación. Los esfuerzos de todos estos años, tirados por la borda. ¿Qué harán ahora con las banderas que crearon y que colocaron en mástiles altísimos?, ¿y con los escudos?, ¿y con los ejércitos bien pertrechados de agentes del orden, versátiles, fácilmente reconvertibles en potentes séptimos de caballería? ¿Y la decepción de los párrocos locales que soñaron con ser jefes espirituales de las nuevas realidades nacionales? ¿Qué será de los vecinos que otorgaron su confianza a los alcaldes de esos pueblos para que se embarcaran en gestas heroicas, de esas que forjan naciones?
 Hace unos años, en un pueblo del área metropolitana de Granada sonaron tambores de guerra, se anunció un levantamiento municipal contra el pueblo de al lado, algunos vecinos hasta escribieron cartas al director del periódico local alistándose. En la base de datos de este blog hay una copia de uno de esos documentos. Esta es la hora de darlo a la luz. Dice así:
Sr. Director del diario IDEAL de Granada, me ha llegado una carta de la alcaldesa de mi pueblo en la que se percibe un cierto malestar con el vecino pueblo de Monachil por diferencias urbanísticas  y se me informa de que “si fuesen necesarias actuaciones de otro tipo tendentes a que de una vez por todas Monachil deje de menospreciar la dignidad de un pueblo como Cájar, os lo haré saber y estoy segura de que contaré con todos y cada uno de vosotros [...] Si tenemos que levantarnos contra Monachil, vuestra alcaldesa estará a la cabeza de todas y cada una de las actuaciones a desarrollar. Cuento con todos vosotros. Os iremos informando.”
Un propósito épico de tanta envergadura, necesita de todos los apoyos, por lo que le ruego que publique en su periódico mi adhesión a la alcaldesa. Gracias.
Estimada alcaldesa:
        Hace unos meses, con motivo de lo de Iraq, le pedí que me explicara por carta por qué, prestando parte del consistorio de Cájar atención a las directrices vaticanas, usted no había dimitido cuando el Papa Juan Pablo II mostró su oposición a la guerra; usted no me ha contestado a este asunto, pero ahora llega una carta suya en la que se me convoca a un posible alzamiento municipal, bajo su caudillaje, contra nuestros vecinos de Monachil. He repasado las razones que usted da para levantarse contra ese pueblo y las veo suficientes, aunque echo de menos lo de las armas de destrucción masiva que tanto juego dio en la anterior” performance”. Tampoco estaría de más una resolución de la ONU que nos ampare si nos tiramos al monte y el envío de inspectores que rastreen los arsenales del pueblo de al lado. Es imprescindible, dada la edad de muchos cajareños, el auxilio del Séptimo de Caballería. Si nos asiste la Caballería USA, se alistará más gente. Yo, seguro. Como serví en la Marina, se me puede usar si se les ataca con fragatas, remontando el río Monachil. A sus órdenes".

El ciudadano que firmaba una misiva tan inflamada, debía de ser mayor,  si hacemos caso a esta apostilla con que ilustraba su nombre:  ‘marinero segunda en la reserva, o ¿en conserva?’.  Por razones  no documentadas en nuestros archivos, aquella guerra anunciada  no tuvo lugar. Pero la bandera ondea gallarda a la espera de nuevas empresas. Si el Constitucional no se interpone.

martes, 3 de noviembre de 2009

Seamos serios, hablemos en broma

A ciertos periodistas  les debe resultar difícil imaginar un mundo sin Belén Esteban o sin políticos. Son simbióticos. Se buscan, se fagocitan, se rechazan, vuelven a juntarse, viven los unos de los otros. En principio política y periodismo de humor deberían de ser incompatibles. La seriedad del tribuno frente a la frivolidad del bufón. Pero se les ve juntos, se dejan preguntar; los políticos más imaginativos y campechanos,  juegan a ser más graciosos que los periodistas que les interrogan; pero la cosa se tensa, el ímpetu humorístico se agota y el político exhausto, pone cara de portador de la antorcha que guía a la plebe y marca las distancias. La frase que divide el territorio se parece bastante a esta: Bueno, ahora hablemos en serio... Y se montan en el devocionario/argumentario de su partido y se acabó lo que se daba. Aunque ellos saben mejor que nadie que la única forma de hablar en serio de casi todas las cosas, es hacerlo en broma.

lunes, 5 de octubre de 2009

Teofanía

Proceso en el cual unos pocos elegidos dicen que les ha hablado un dios, que sólo ellos han visto, del que reciben unas leyes que han de ser respetadas por el pueblo. La primera ley suele tratar de las partes del cordero que los sacerdotes recibirán en los sacrificios que los fieles ofrezcan al dios.