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domingo, 28 de octubre de 2018

¿Las hermanas del baptisterio de las Gabias candidatas del PSOE?

¿A quién no le va a gustar un imperio socialdemócrata?

La intervención de Pablo Casado el sábado en Sevilla es una demostración clara de que no se puede ser malo ni bueno permanentemente ni acertar o errar siempre. Ha afirmado una verdad tan grande como el baptisterio romano de las Gabias. Ha definido la democracia andaluza como "una democracia clientelar y corrupta", tras casi 40 años de gobiernos socialistas. ¡Qué bien dicho! ¡Qué síntesis más adecuada! Se ve que ahí se le acabó la cuerda de la verdad y entró en el terreno de las posverdades a medias. Porque Pablo Casado, como todos nosotros, y aunque se empeñe en demostrar insistentemente lo contrario, es un poquito bueno y, tambien, un poquito malo, como diría mi querida sobrina Marta. Todavía no conocemos las listas electorales y ya adelanta que el PSOE andaluz va a presentar a Torra, a Otegui y al mismo Pedro Sánchez para parlamentarios andaluces. Él sabrá por qué lo dice y quién se lo habrá chivado. Si él lo dice, será verdad. Pero me molesta muchísimo que haya olvidado a los hermanos que enseñan y conservan el baptisterio romano de las Gabias. No concibo un parlamento andaluz sin que estas personas ocupen un escaño en la futura bancada socialista. Se lo han ganado a pulso. Sólo tendrían que cambiar la frase que repiten siempre que enseñan el baptisterio a los turistas. Y en lugar de decir "¿A quién no le va a gustar un imperio romano?", como vienen preguntando retóricamente, tendrían que inquirir, en la campaña electoral que se nos avecina:  "¿A quién no le va a gustar un imperio socialdemócrata?". Seguro que la emperatriz Susana, con esta ayuda, volvería a ocupar el trono y a conservar su imperio andaluz. 

jueves, 6 de julio de 2017

Incendio provocado

Ulises y Penélope de Francesco Primaticcio
Si yo no tuviera a Cervantes y su lengua ni la posibilidad que este escritor, y otras escritoras y escritores, me han dado de poder hablar y escribir gracias un instrumento prodigioso que se llama castellano, elaborado, también, con materiales orales nobilísimos, aportados por personas que nunca supieron escribir pero que cuidaron su lengua con reverencia y placer durante siglos, el día 1 de octubre, aprovechando la ola catalana, convocaba en mi casa un referéndum, lo ganaba por el cien por cien de los votos y desconectaba. Suena hasta bonito: República Elaia ('olivo', en griego), que es como se llama la casa, porque tiene dos árboles de esa especie que me dan todos los años dos sacos de aceitunas que llevo a un molino de Gójar donde me los cambian por dos garrafillas de 5 litros de aceite, de gran calidad y de toda confianza.
El nombre lo tomo mi mujer, leyendo una magnífica traducción al castellano de la Ilíada, del el pasaje donde la fiel Penélope reconoce a su marido, tras 20 años de ausencia de Ítaca, después de que éste le recuerda que el lecho en el que consumaron el matrimonio tiene una pata de olivo que hunde sus raíces en la tierra. Y que es la metáfora que expresa el carácter inquebrantable de su compromiso. El nombre griego -Elaia- me pareció, en un principio, algo cursi, pero con el paso del tiempo ha llegado a resultarme apropiado y bien traído. Mi compromiso con España, sin que esto tenga la más mínima importancia ni consecuencias, es con su lengua, con las poderosas metáforas, originales y las traducidas de otras lenguas, que conocí gracias a ella. Con ese regalo enorme que hoy me permite disfrutar del placer de hablar (más de la cuenta) con gente insufrible, con gente adorable, con gente tan habladora como yo, que sabe escuchar, con gente silenciosa que no suelta palabra y te mira, como si te estuviera haciendo un TAC. Lengua que me ha permitido desde chico aprender de los que saben.
Cada vez que veo a Rajoy, me entran ganas de independizarme, de salirme; cada vez que me golpea la prosodia de Susana Díaz, echo a correr. El otro día, al oír a Pablo Iglesias referirse al secretario general de PSOE como "Pedrito", estuve a punto de fletar un yate de recreo y perderme en el océano. Pero me retiene, con lazos fortísimos, Cervantes y, con él, mi madre y todos los que me ayudaron a comprender -aproximadamente- el mundo y a pensar en castellano. Gracias a ellos, barrunto que lo que se traen entre manos Rajoy y Puigdemont es un juego de trileros. La performance de Puigdemont es tan irracional como el remitirlo a la Constitución, redactada para que de aquí no se vaya nadie. Y nosotros en medio. Parece como si los maravillosos 78 años de guerri-paz de los que hemos disfrutado, no les vinieran bien a estos señores y que, metidos en el atolladero de su incapacidad para gobernar, necesitaran de una guerra con un pilón de muertos, para arrasar el territorio y borrar la memoria de sus rapiñas, errores, ineptitud y sevicias. El fuego, si termina por prender, será intencionado.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Carbón para Susana Díaz y Jesús Candel


Tanto Spiriman como Susana Díaz persiguen el liderazgo.  Y esto no es malo. Son ambiciosos y ególatras. Voluntariosos, constantes. Seguro que no paran sus coches al borde de una carretera para ver volar a una bandada de zorzales. Ni se asombran ante el pájaro solitario que descansa en los cables de la luz, antes de retomar su vuelo. A los niños los miran como objetos de aproximación a sus padres, a los enfermos, como palanca de ascenso en el amor y consideración de la gente. Sin los ambiciosos obsesivos, el mundo disfrutaría de períodos más largos de paz y, también, más aburridos.  Es posible que las ciencias y la filosofía sufrieran un parón perjudicial y castrante. Los caminos de Susana Díaz y del doctor Jesús Candel, por ahora, son diferentes. Parecen enfrentados, hasta el punto de que es probable que al doctor Candel, los Reyes le traigan una Susanita de carbón, y viceversa. Susana Díaz, por ahora, sólo utiliza el lenguaje políticamente correcto. Sus propuestas, algunas escandalosas o risibles, no contienen ni tacos ni ofensas no elaboradas, en bruto.  Spiriman, utiliza el taco, la ofensa personal, sin pulir, la descalificación radical, porque piensa que así conecta más fácilmente con los granadinos enrabietados con tanto político y tanto sindicalista inepto o/y aprovechado. Si prestas atención a lo que dice Susana Díaz, rápidamente te das cuenta que va a lo suyo. Si lees entrevistas que le han hecho a Spiriman o sus vídeos, inmediatamente te salen tantas primeras personas del singular, tantos yoes, que parece, casi, un columnista o un bloguero de arrabal. Ambos usan también con profusión la palabra “todos”, en algún momento dicen hablar en nombre de “todos” los andaluces o de “todos” los granadinos, como si dispusieran de escáneres de conciencias. Mas lo cierto es que no han podido contactar con “todos” los ciudadanos.  Ambos son síntomas de los que nos pasa: el derrumbe de los partidos y sindicatos tradicionales y de sus promesas y propuestas. Si esto no hubiera sucedido, ni una Susana Díaz ni un Candel hubiesen tenido nada que hacer. Pero los problemas están ahí y mucha gente necesita cobijarse bajo la capa, o las promesas fantasiosas, de un líder. Asociarse, chismorrear, sentirse en comunión de intereses y de ambiciones con alguien.  Echarse en manos de mesías, de populistas todoterreno que tienen hambre de votos y   de reconocimiento; y que se mueven para conseguir el poder, y luego veremos… Eso no quiere decir que, una vez que lo tengan, no hagan algo beneficioso por el común; pero, en la lucha por conseguirlo, pueden dejar el territorio baldío. 

miércoles, 28 de enero de 2015

Paralelismos

Banderas, maestro de ceremonias
Llegaron los capos a Riad para dar el último adiós a uno de ellos. Abrazos, besos, palmadas en la espalda. Las grandes familias hablaron de qué hacer con los griegos si deciden no pagar la deuda: ¿un tiro en la rótula?, ¿romperles la nariz?, ¿partirles un brazo con un bate de béisbol? Lisiarlos, pero no acabar con ellos, porque entonces, ¿a quién cobrar? Los boss sólo matan cuando un jefecillo local quiere convertirse en boss y arrebatarles el negocio. Le pasó a Sadam Husein. Hasta que no les he hecho caso a mis amigos que me pedían que dejara de leer a Chomsky para entender el mundo y que viera los 86 capítulos de los Soprano, no me he enterado del todo de qué va esto. El capo dei tutti capi ha acortado su viaje a la India y llegó el martes a Riad, acompañado de su emancipada esposa, a dar el pésame y a reafirmar su alianza con el nuevo boss regional. Business is business.
Llegó San Pablo a Atenas, hace dos mil años, y les explicó a los griegos en el Ágora que el monumento que ellos habían erigido en la ciudad al "dios desconocido", a partir de ese momento, sería innecesario porque él venía precisamente a hablarles de ese dios desconocido,  del Dios verdadero; que la historia de la búsqueda de Dios se había acabado y que lo único que cabía ahora era adorar al Dios que él venía a anunciarles y destruir los viejos ídolos. Los griegos lo escucharon con paciencia y atención hasta que, enrollado ya el apóstol, se atrevió a utilizar argumentos de los propios filósofos griegos para convencerlos de la existencia de un solo Dios. Entonces lo echaron a patadas de Atenas. Lo mismo que hicieron los griegos el domingo pasado con Ángela Merkel, apóstol del Mercado, dios único y verdadero. Ella había querido explicarles, en los días anteriores a las elecciones, lo que era y lo que no era democrático. Y los griegos, inventores de ese artilugio de reparto del poder que conocemos como Democracia, le han dado puerta.
Llega Susana Díaz a las elecciones del 22 de marzo con los dos hijos del anterior matrimonio con el partido de IU crecidos y pidiendo pan. Los nombres de estos niños: Doña Ambición y Don Populismo. Embarazada ahora de gemelos, todavía no se conoce el nombre de la fuerza política que le ayudará a mantener a las nuevas criaturas. Pero la analítica ha revelado que son de la  misma condición política  que sus anteriores retoños: uno es la ambición y el otro el populismo. Los resultados electorales nos dirán si Susana Díaz compartirá la custodia de su ambición y de su populismo con otra fuerza, si los sacará ella sola adelante o si el desamor del electorado la convertirá en madre política soltera.


Sumario: Populista es el que habla de lo que tendría que haber hecho, como si lo hubiera hecho ya. A sabiendas de que nunca lo hará.

miércoles, 16 de abril de 2014

Tiempos de subjuntivo

Legionaria del Cristo
Mientras que desde Radio María, la emisora católica, se lanzan las propuestas tradicionales para la Semana Santa, la papisa andaluza, Susana Díaz, visita al Cristo malagueño de la Buena Muerte rodeada de soldados y mosquetones; como si esta mujer, implantada milagrosamente en trono andaluz, no por la fuerza de los votos directos sino  por la de la Ley Electoral y la de los ERE, desprovista de cualquier compromiso con sus propios votantes, hubiera decidido reunir en su persona el poder civil y el de las armas. Esta fue la aspiración de Carlos V. La que sintetiza Hernando de Acuña (1520-1580) en estos versos, dedicados al Emperador: “Ya se acerca, señor, o ya es llegada / la edad gloriosa en que promete el cielo / una grey y un pastor solo en el suelo,  / por suerte a vuestros tiempos reservada…”.  Entre tanto, en Radio María, un vetusto, derrotado y consecuente catolicismo, prescribe confesiones, viacrucis, ejercicios espirituales y ayunos. Díaz se ha cansado de repetirlo en la crisis de Gobierno: “Yo soy la presidenta de todos los andaluces”.  Y  maleada por el sistema de obtener el poder sin presentarse a unas elecciones, su aparición portentosa en la Semana Santa malagueña, deja entrever su deseo de convertirse en la jefe de la Iglesia Autonómica Andaluza, sin pasar por cónclave alguno. Y ya actúa como pontífice de esta paganidad andaluza que le ha quitado símbolos, ritos y mitos, al catolicismo tridentino, y que invade las calles sin los mediadores ni los sacerdotes del  cristianismo, vencido; con tronos cada vez más grandes que se asemejan a los tanques de la Segunda Guerra Mundial, poderosos e invencibles, rodeados de una infantería  de cofrades y costaleros  que arrasan el humilde escenario común de la racionalidad democrática: la calle. El hipotecariado, la clase emergente surgida de la burbuja inmobiliaria, se llame PP en Granada, se llame PSOE/IU en Sevilla, ha ocupado democráticamente los espacios que otrora ocuparan señoritos y caciques: procesiones, diputaciones, consistorios, parlamentos, sacristías, camerinos, auditorios… Y usa el lenguaje religioso de la promesa con la misma habilidad que los eclesiásticos. Tiempos de subjuntivo, promesas de un  más allá feliz y sostenible que no tienen por qué cumplirse: “La recuperación en Andalucía ‘es posible que sea’ a más velocidad”, declara Susana Díaz, y todos vemos abierto el cielo de la prosperidad.