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jueves, 9 de agosto de 2018

Algoritmo de salvación

Huyendo de la quema
En España no es costumbre leer la Biblia. Ni siquiera lo hacen los que se declaran católicos a machamartillo. Sí se la saben un chico joven y un anciano que suelen visitarme para explicármela. Y yo, arrogante, los despido asegurándoles que con la lectura de las espléndidas aclaraciones de la Nueva Biblia Española de Schökel y Mateos, que me regaló uno de sus traductores, me basta. El capítulo 18 del Génesis es tan transparente que los traductores de la Nueva Biblia no han necesitado de notas explicativas. En él,  Abrahán recrimina al Señor que vaya a quemar Sodoma y Gomorra sin tener en cuenta que en estas ciudades pueden habitar personas inocentes que no merezcan un castigo tan atroz. Entonces, Dios y Abrahán discuten sobre cuál ha de ser el algoritmo de la destrucción / salvación: ¿cuantos justos, habitantes de esas ciudades malditas, se necesitarían para salvarlas de la ira del Señor?  Yavé, en esta ocasión, se muestra muy condescendiente con el patriarca y no lo manda a hacer puñetas directamente e, incluso, lo acepta como tertuliano. Le comunica que en Sodoma y Gomorra -según sus "confites"- los botellones, los sanfermines, las fornicaciones, las violaciones, la pederastia sacerdotal, las falsificaciones en documento público, los cohechos, prevaricaciones y latrocinios, son tantos que no va a tener más remedio que meterles yesca a las dos ciudades. Y que va a bajar a ver si realmente responden o no a la realidad los chivatazos que ha recibido. Abrahán discute con el Señor porque no está de acuerdo con que paguen justos por pecadores. Porque el Señor del Antiguo Testamento era mucho de linchamientos y de arrasar con todo. El patriarca en este capítulo defiende la individualización de los delitos y de las correspondientes penas con la brillantez de un abogado de bufete de postín. Se encara con el Altísimo y con gran descaro le pregunta: "¿Es que vas a destruir al inocente con el culpable?". Comienza un tira y afloja entre los dos y Yavé termina aceptando suspender el castigo si aparecen sólo 10 justos. El PP está a punto de arder en los juzgados, como Sodoma y Gomorra, y no hay forma de encontrar ni siquiera un justo, libre de cualquier imputación. A Sebastián Pérez, el ambicioso político granadino, le vendría bien que la cosa se resolviese por escalafón y no por algoritmos. Con esta fórmula le podría tocar la presidencia nacional de su partido. Para Granada, de fábula, porque no habría en la vida nada como la pena de tener a S. Pérez de alcalde en Granada.

jueves, 27 de abril de 2017

Transpurulencia

Algún día pediré daños y perjuicios al Partido Popular por sacarme de mis casillas. De la literatura, "la única verdad", según la corporativa afirmación del escritor portugués Fernando Pessoa. Tenía ya preparado un articulillo sobre el tsunami poético que nos invade estos días con motivo de la Feria del libro e, incluso, se me había ocurrido una frase que, en el duermevela de la madrugada, me pareció brillante. Aunque luego sucedió lo que sucede siempre: que cuando despiertas, y si has tenido la ocurrencia de escribirla, ya no te parece tan maravillosa. E, incluso, te puede llegar a parecer una solemne tontería. El caso es que en la libretilla que tengo en la mesita de noche, junto con todos mis cables y cargadores de cabecera, el del móvil, el de la tablet y el del eBook, cuando me he despertado hoy, me he encontrado esta frase escrita a lápiz con letra onírica: "La poesía se nutre de la nostalgia que sienten los poetas por esa época del mundo en que estaba todo por nombrar, esa época en que Dios le va poniendo etiquetas a las cosas que crea. Ese momento en el que no había que luchar contra lo ya nombrado". Pensaba yo trabajar la frase y dejarla un poquito menos abstrusa. Pero, cuando repaso la libretilla de notas, me topo con más frases que tienen que ver con "los líos" del PP. La culpa la tiene mi insomnio y las emisoras de radio que durante toda la noche no han dejado de informar del tsunami que azota lo público. Se me habían olvidado estas otras notas, hijas de mi flaco ingenio, engolosinado con la frase anterior, esa que habla de que a los poetas les hubiera gustado estar sentados a la diestra del Padre para ayudarle a pegar post-it a las cosas, conforme iban saliendo de la factoría divina. Tampoco, ahora que las leo, les encuentro mucho sentido. Sin embargo no me resisto a transcribir alguna y dejar a los lectores que juzguen si mi estado mental se está viendo afectado por este aquelarre de la trapisonda. La primera dice: "España es un paraíso para los fiscales afines al partido del Gobierno". O, esta otra, "La corrupción del PP no es generalizada, pero a mí ya no me alcanza la memoria para retener el nombre de tanto golfo. ¡Y mira que me aprendí de coro los nombres de los reyes godos, desde Ataúlfo hasta don Rodrigo!". La que viene ahora, no me la tengan en cuenta, la escribiría vencido por el sueño: "Vamos a tener que meter la patria debajo del colchón para que no nos la roben". Bueno, bueno… La última de todas la tuve que escribir bajo los efectos del noctamid, zombi. Ésta: "El Partido Popular, motor de la transpurulencia"*. Neologismo, este último, que ni siquiera está en el Google.