Era tan fácil, entonces, ser castrista...
El “Vámonos a Cuba ya” era el segundo tema del limitado repertorio que utilizaba mi tía abuela María para dormir a sus sobrinos. Sólo lo atacaba si le había fallado una nana de la que la señora había olvidado la letra y que ella sustituía por una retahíla que sonaba así: “Tinguiriringuiriringui, tinguiriringuirirá…”. Todos hacíamos lo posible por dormirnos con la primera, para no ser maltratados melódicamente por la segunda. Y eso que la letra del “Vámonos” era inquietante para niños que sabían de la guerra de Cuba lo que los chicos de hoy, de la guerra civil.
Hasta la otra mañana en que oí en la SER a unos comentaristas proclamando a los cuatro vientos que ellos habían sido todos castristas en su juventud, no me di cuenta del daño que me había hecho la maldita canción del 98. Cómo iba a ser yo castrista en mi juventud si me pasé los más dulces años de mi niñez acunado por esta proclama: “Vámonos a Cuba ya, / que es preciso defender la bandera nacional. / Que viva España, / que mueran los mambís de raza desigual / que quieren acabar con mi bendita España”. Bueno, y por que me quedaba dormido en este punto, que si no, el daño hubiera sido irreparable.
Los tertulianos, usaban lo de su ‘juventud castrista’ como un exorcismo. Ahora, por lo visto, ya no son castristas, pero lo fueron (como corresponde a un progre guay total), cuando el proyecto Castro era bueno. Hoy en día es malo, y ellos que siguen siendo buenos, no lo respaldan. Al verbalizar su adhesión inicial y su rechazo presente, pretendían alejar toda sospecha de complicidad con las actuales acciones de los Castro.
Estaba yo en ese momento redactando la entrada anterior de este blog, “Como débiles bolas de billar”, y trascribía las palabras de Gil de Biedma, “¡Oh innoble servidumbre de amar seres humanos / y la más innoble /que es amarse a sí mismo!”, entendí entonces que lo único que les pasaba a los tertulianos es que se amaban mucho a sí mismos, hasta el punto de llevar incorporado su propio aparato de propaganda y me tranquilicé.

