Al nacer, no somos una tabula rasa. Venimos al mundo equipados con un software pensado para la perpetuación de la especie: comer y procrear. Sobre este caballo ciego, ponemos montura, bridas, escuela de equitación, educación, cultura, géneros. La génesis del comportamiento del actor de éxito que golpeó a un cómico estúpido que había hecho un chiste de muy mal gusto (como casi todos los de los Oscar y los Goya) sobre la hembra del actor habría que buscarla, más que en el patriarcado, en el comportamiento de los gorilas. Los gorilas macho, según la National Geographic, tienen pene y testículos pequeños. La razón que dan los etólogos de los 5 centímetros del pene de los gorilas es plausible: estos animales invierten toda su energía en labrarse un cuerpo escultural y musculoso con el que mantener alejados a los tenorios ocasionales que merodean en torno a las hembras de su harén. Los gorilas no se entretienen en tonterías, y no se le ocurre alzar monolitos fálicos, como hacen los hombres que, más que a la longitud del miembro, los erigen como trasunto de la enormidad del placer que obtienen de ese adminículo, tenga 5 o 30 centímetros. El agresor se ha justificado: él salió a defender a su familia, su territorio su hembra, como un gorila. El cómico desafortunado, jugando estúpidamente con el lenguaje, es mucho más 'cultura' que su agresor que actuó, supongo, movido por 'un instinto ciego'. Hasta el más pacifista, el menos guerrero, el macho más manso, en algún momento de su vida se habrá visto comprometido en la defensa de una hembra de su familia. Mi hijo y yo hemos estado en contra del servicio militar, del armamentismo, de Putin de Biden, de todas las guerras. Mi hijo, como es muy grande, pudo vivir en Vallecas, según me informa, sin pelearse, sin que nadie le agrediera, y este Bloguero de Arrabal, solo se ha peleado alguna vez en la escuela y con sus hermanos, dentro del forcejeo de una familia numerosísima. Pues bien, el día que llegó a casa mi hija -que solía ir a estudiar en bicicleta- descompuesta porque un macho de otra manada la había perseguido y agredido verbalmente en su camino de vuelta, mi hijo y yo cogimos nuestras bicicletas, ciegos, y estuvimos buscándolo un buen rato, como gorilas. Por suerte, no lo encontramos. Sin ardor guerrero y sin instrucción, el agresor nos hubiera caneado.
sábado, 2 de abril de 2022
miércoles, 2 de marzo de 2022
Las penas de una granada en su Granada
No siempre se respeta la voluntad de los santos. Eso pensaba yo mientras contemplaba en la Capilla Cornaro de la iglesia de Santa María de la Victoria de Roma la escultura del Éxtasis de Santa Teresa. De mis cogitaciones me distrajo el ver cómo dos guardias sacaban a rastras a un chico de aspecto hippie que se había atrevido a sentarse en un escalón de la capilla. Me indigné y me senté en el mismo escalón y, cuando vinieron los guardias a echarme, me puse de pie para que pudieran apreciar mi mucha solemnidad; desistieron de sacarme a rastras porque eran dos alfeñiques, incapaces de trasladar mi sólida estructura corporal fuera de la iglesia. Pude seguir entonces reflexionando sobre el maltrato que se les da a los santos, esto sí, con la autoestima a tope después de haberme enfrentado a un poder tan extraordinario con tanta valentía. Santa Teresa había suplicado al Señor que los arrebatos místicos, las manifestaciones espectaculares de gozo que la invadían cuando el Amado rompía la delicada tela del encuentro y se adentraba en el hondón de su alma, no le diesen en público para no tener que explicar a la gente esos movimientos orquestales de placer, tan parecidos a los que dicen sentir los amantes en sus encuentros. Lo cuenta en el libro de su vida. Pues, ¡mire usted por donde!, llega el escultor Bernini, talla una imagen de la santa en pleno clímax y va la Iglesia y la pone en el transepto de ese templo romano, a la izquierda del altar mayor, para que todo el mundo vea a Teresa a punto de ser traspasada por el venablo de un Cupido angelical. Precisamente lo que ella no quería que pasara delante de sus monjas, y menos, urbi et orbi. ¡Maltrato! Pero a los guardianes de Santa María ni se les pasó por la cabeza incurrir en el sacrilegio de expulsar del templo a los visitantes que llevaban una cruz colgada del cuello o luciéndola en el hábito o en la camiseta. Los sacrílegos guardianes de la Alhambra de Granada sí se atrevieron, el pasado día 26, a expulsar del recinto a un chico que había envuelto su mochila en una tela con una granada impresa. Alegaron que la imagen del fruto dañaba el monumento. Y es que no hay en la vida nada como el delito de ir por la Alhambra, luciendo una granada
domingo, 3 de noviembre de 2019
La mosca del vinagre
"Pijópolis" está habitada por seres humanos que no quieren ser iguales desde el momento de su nacimiento ni si quiera a la hora de su muerte. Quieren partir con ventajas y ser enterrados con honores: O son herederos de una estirpe noble o de una victoria militar (como la de Franco) o dicen tener un ADN diferente y, por supuesto, mucho más 'espiroflaútico' que los otros individuos de su especie, o han nacido en la Lancha y, por ese mero accidente, pueden sentirse superiores a los ceneros que nacieron 1400 metros más arriba, en la Carretera de la Sierra (y viceversa), o tienen la piel blanquita, aunque sus ancestros, los que vinieron de África hace unos 100.000, la tuvieran más negra que la tizne o adoran a unos dioses -en cuyo nombre se vienen matando desde hace siglos- que indubitablemente son los verdaderos, mientras que los del vecino son más falsos que un político en campaña (o fuera de ella). Nacer en Girona, te hace especial. Haber venido al mundo en la dura estepa castellana, es un salvoconducto de excelencia, para muchos. Los hay que se creen superiores por ser machos y, ahora, imitándolos, las hay que se sienten superguais por haber nacido hembras. El caso es partir de la línea de salida de la lucha por la vida, del nacimiento, con unos kilómetros de ventaja sobre todos los demás. Perezosos, caras, aprovechados. Sobre todo, después de conocer que nuestro ADN, el de todos, presenta unas similitudes preocupantes con el de la mosca del vinagre
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miércoles, 28 de agosto de 2019
Un alcalde 'nasciturus'
Sebastian Pérez
A la salida de Mitimna, en la isla de
Lesbos, a 60 kilómetros de Mitilene, te topas con un olivo joven cubierto de
harapos. Los lugareños creen conjurar así males y peligros. Los trapos sucios,
en mitad de la calle. Para el semialcalde
de Granada, por el contrario, lavar los trapos sucios en la plaza pública
supone un peligro. Nada original Luis Salvador en esto: hay un refrán que prescribe
también que los trapos sucios hay que lavarlos en casa. La explicación que dan
de este refrán los paremiólogos coincide con el pensamiento de Salvador: que
hay que resolver las diferencias dentro del ámbito familiar, sin dar
explicaciones a extraños (¡!). El
apotegma lo ha sacado a relucir el medio-alcalde
a la hora de contestar a la sospecha que Sebastián Pérez, un alcalde nasciturus, formulaba públicamente de
que Salvador no piensa traspasarle la vara dentro de dos años, como pactaron
para la investidura. Deja así al descubierto este alcalde a medias su convicción, y la nuestra, de que toda la
operación de reparto de la alcaldía de Granada es una canasta harapienta de
trapos sucios que no hay que airear.
A veces he llegado a pensar que Salvador lee algo más que los tuits de su capo Albert Ribera y que incluso ha frecuentado
a Platón, un filósofo poco entusiasta de
la democracia representativa. Platón pensaba que la política debería ser más
bien cosa de expertos, sin ambición personal, de hombres intachables, con
madera de estadistas que estuvieran dispuestos a hacerse con el poder para no
verse gobernados por los peores. Los tránsfugas, que se creen imprescindibles,
son un poco platónicos. Van de un partido a otro hasta que encuentran uno que
les permite agarrar la manija del poder y evitar así que gobierne un político
nefasto como Sebastián Pérez. Luis Salvador no lo haría entonces por vocación
de servicio, por ambición, por beneficiar a amigos y parientes, lo haría
platónicamente para evitar que el mal supremo se haga con Granada. Eso pensaba
hasta que Salvador ha cometido el lapsus de los andrajos malolientes que han de
coserse y espercojarse en familia. No es del gobierno de un aristócrata
resignado, de lo que se trata, sino del de unas familias de armazón mafioso:
Fuera de la familia, ni hay salvación ni tendederos para airear la inmundicia.
Cosa nostra
domingo, 25 de agosto de 2019
Una "Y" en el Thyssen
La chica de la generación "Y" dialoga en el Museo
Según la museografía más chic, en esta exposición del Thyssen, "dialogan" Durero y Lucas Cranach, el Viejo. La chica de la generación "Y", sentada en el banco, sabe Dios con quién dialoga por el móvil. Sin dejar de observar el "diálogo" de los pintores. Y es que los jóvenes, por mucha rabia y envidia que nos dé el reconocerlo, pueden con todo. No estoy seguro de que esta joven, que viene ahora a turbar nuestras imaginaciones, supiera que, puestos a elegir entre las tres maravillas, la hubiéramos elegido a ella para "dialogar". (Durero y Cranach. Arte y Humanismo en la Alemania del Renacimiento propone un recorrido por el arte alemán, entre finales del siglo XV y la primera mitad del XVI. La exposición, centrada en dos de sus más grandes artistas, Alberto Durero y Lucas Cranach, el Viejo, tiene entre sus objetivos subrayar la importancia que las imágenes artísticas jugaron en unos acontecimientos que terminaron por cambiar el arte, la religión y la política.La exposición está dividida en dos capítulos que se presentan en cada una de las sedes: El mundo de los artistas, en el Museo Thyssen, y Un mundo en conflicto, en la Fundación Caja Madrid, pero, por desgracia tuvo lugar en 2007)
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miércoles, 26 de junio de 2019
Stop a los sanfermines mixtos
Con el traje prestado
La antropóloga Mary Beard expone en su
libro Mujeres y Poder (2017) cómo las
mujeres han sido excluidas del poder desde la Antigüedad. En La Odisea, Telémaco, el hijo adolescente
de Penélope y Ulises, calla a su madre de malas maneras cuando esta le pide a
un aedo que deje de relatar las vicisitudes por las que pasan los héroes
griegos en su viaje de regreso al hogar: «Madre mía —le ordena—, vete adentro
de la casa y ocúpate de tus labores propias, del telar y de la rueca... El
relato estará al cuidado de los hombres, y sobre todo al mío. Mío es, pues, el
gobierno de la casa». Y ella se retira a sus habitaciones del piso superior.
¡Qué empeño el del hombre en sumergir a la mujer en el silencio! Es la obsesión
de algunos, también ahora. Lo disfrazan de protección. A finales de los 70,
alumnos y alumnas de los institutos Padre Suárez –masculino- y Ángel Ganivet –femenino-,
de Granada, se movilizaron para que ambos centros fueran mixtos. La Inspección,
contraria a la transformación, argumentó que con el cambio las alumnas tendrían
que atravesar La Gran Vía a la hora del recreo para solazarse en El Triunfo, exponiéndose
a ser atropelladas. Después de años de enseñanza mixta han surgido voces, en
toda Europa, y no todas conservadoras, que piden el fin de la coeducación por
considerarla perjudicial para las alumnas. Si aceptamos este planteamiento,
habría que celebrar los sanfermines por separado, para salir indemnes. Estas
fiestas eran tradicionalmente masculinas. Las chicas las han asaltado,
embutiéndose en el traje varonil. Quieren ser tratadas como los chicos y,
actuar, en parte, como hombres. Ser seres deseados y deseantes, según el modelo
macho imperante. Están convencidas de que ellas controlan y de que el “no es
no” las protegerá como un escapulario. Por desgracia, todavía hay manadas de
lobos antiguos que salen de caza, ignorando que el macho de la especie, por
motivos diversos, suele respetar y proteger a las mujeres. Stop, pues, a los
sanfermines mixtos hasta que las manadas sean liquidadas y surjan unos usos festivos que, lejos del modelo macho, integren en la fiesta
común los intereses y deseos de los dos sexos. Diálogo entre las partes; que
las mujeres digan exactamente, hoy, en 2019, cómo quieren que sean los
sanfermines, y tantas otras cosas, sin que ningún Telémaco las mande callar e intente
imponer su relato como único.sábado, 15 de junio de 2019
El deseo frustrado de Sebastián Pérez
Se le atragantó la alcaldía
Como el toro te sigo y te persigo,
y dejas mi deseo en una espada,
como el toro burlado, como el toro.
y dejas mi deseo en una espada,
como el toro burlado, como el toro.
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