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miércoles, 12 de diciembre de 2018

Ideologías de Thermomix


Pachurreta cocinada en la Thermomix
Hoy en día todo está desubicado. ¿Dónde coño podemos encontrar la sede del neoliberalismo? ¿Cómo asaltar sus palacios de invierno? No hay un autor intelectual que lo dirija todo desde la cámara blindada de un banco o de un fortín. De haberlo, con arrastrarlo hasta la guillotina, habríamos acabado con  el mal omnipotente. Pero de lo que no podemos dudar es de su eficacia. Ha conseguido reducir a papilla las rocosas ideologías que se enfrentaron en el siglo XX, o a cremas, muy homogeneizadas, de sabores muy parecidos. El neoliberalismo ha triturado,  con la eficacia de una Thermomix, las viejas y robustas ideologías. El mismo robot de cocina alemán que también ha contribuido al empoderamiento de los machos de la especie. Hay mucho soltero, separado y viudo que gracias a esta máquina, consigue unas lentejas de gran calidad, partiendo de la nada, sin haber frito nunca un huevo. Simplemente, siguiendo las instrucciones del recetario. Un adminículo micromachista, eso es la Thermomix. Es más, estos varones singles dan el pego con salmorejos, mazamorras, ajo blancos, cremas de calabaza, de calabacín y, hasta de zanahoria, cocinados por su Thermomix. Echo de menos el espesor, como de olla podrida o de revienta burras,  de los añejos guisos ideológicos. En un diccionario filosófico soviético leo que hay ideologías buena y malas. Falsas y verdaderas: “los intereses de la clases reaccionarias dan origen a una ideología falsa; los intereses de las clases revolucionarias contribuyen a la formación de una ideología verdadera, científica, la marxista”.  Y enfrente, La Falange proclama en el punto X de su ideario (1940): “Nuestro sentido espiritual repudia al marxismo”. Todavía no había pulverizado la Thermomix del neoliberalismo ideologías tan distintas.  Pero hoy el bien supremo no es la revolución, o la contrarrevolución, sino conseguir como sea un puesto de trabajo. La idea- fuerza del neoliberalismo es que hay que malvivir de trabajos basura gran parte de la vida para obtener un trabajo mejor. Y los partidos, desde Podemos a VOX (de forma más o menos encubierta), comulgan con esta ideología. El bien supremo es el empleo. Venga del turismo religioso o de la construcción de fragatas. Y tanto el  PP como Podemos ofrecen a los trabajadores la misma pachurreta. La misma sopa boba.

domingo, 24 de julio de 2016

Los daiquiris, armas de consolación masiva

Mojito
LAS cosas no han ido por donde algunos querían. Bertín Osborne tiene mucha más audiencia que Cañamero, los papas reúnen más gente en sus encuentros con la juventud que todas las salas de teatro off del país, las sesiones de poesía o las lecturas anuales del Quijote, juntas. La duquesa de Alba arrastró a su funeral a 70.000 sevillanos. Las clases populares, hoy "gente", prefieren embarcarse en las carretas, esos yates de la emergencia, y acudir al Rocío, masivamente, mientras que se apartan del 1 de Mayo o de las protestas por malos tratos a las mujeres. La revolución a la que aspira cualquier obrero es a tener trabajo, con contratos basura, temporales y sin derechos. Los europeos preferimos poner a los turcos de gendarmes para que no pasen los emigrantes, antes que solucionar los problemas de los países pobres o destrozados por una guerra. El PP obtiene más votos en las últimas elecciones que en las anteriores, pese a que a nadie se le escapa que es uno de los partidos más corruptos de España. Una sensación de abandono y de desánimo acogota a los, hasta hace pocos años, luchadores por las libertades, por los derechos de los trabajadores, por una sanidad pública bien atendida o por una escuela de calidad. No es conveniente condenar a nadie porque las masas hayan decidido, antes de tomar el Palacio de Invierno, tomarse unos daiquiris, fumarse unos porros, contentarse con una sexualidad industrial que, copiando el modelo macho, se apunta a la comodidad de apagar los ardores sin esfuerzo, antes de comprometerse en relaciones demoradas y cuidadosas mucho más satisfactorias. Y digo que no se culpe a nadie, porque es una tendencia de la que sólo se libran los enfermos graves, los impedidos o los ancianos. Y algún anacoreta extravagante. Disfrutar, disfrutar, cuándo y dónde se pueda. Un disfrute que no se procura sostenible, sino arrasador. Pero todavía los hay que siguen luchando. Sus armas: algunas camisetas con lemas o imágenes. La esperanza que suscitó Podemos se ha venido abajo por culpa del brutal, y esperable, rechazo de lo que ellos llamaron "la casta". Y, sobre todo, por la bisoñez de profesores convertidos de la noche a la mañana en políticos sabelotodo, con muchos librillos y muchas fórmulas, algunas contradictorias. No quisieron aceptar que la mayor parte de los votos les venían de la ira de los golpeados por la crisis y por la rapiña y no supieron zafarse de los argumentos tramposos de los que temían ser desplazados de sus empleos y de sus corruptelas y que los acusaron de estar ya construyendo las checas para encerrar, torturar y exterminar a banqueros y ladrones en cuanto ganaran las elecciones. Esperemos, como mi Títa María proclamaba en épocas de desconsuelo, que el Señor nos lo dé por otra parte.