Promesas dominicanas
SE parecen bastante el prospecto de propaganda de la Junta de Andalucía con motivo de la vuelta al cole y el folleto que los dominicos andaluces repartían por los pueblos, en los años 50, para reclutar seminaristas para su Colegio de Almagro. En ambos, hay fotos de niños entusiasmados con la vuelta al cole. En la propaganda dominicana, un niño dormido, "sueña con el porvenir". Y el porvenir aparece vestido de blanco, sobre la cama. Y no es la imagen de Gento, el extremo izquierdo merengue de entonces, sino el retrato de un niño vestido con una sotana blanca, muy parecida a la de los papas. En el panfleto de la Junta, también hay en la portada unos niños-objeto, muy felices, con el pulgar levantado, en señal de victoria. Seguro que estos niños también sueñan con labrarse un porvenir en su tierra, no en Berlín o en Londres, donde es posible que terminen cuando se gradúen. En ninguno de los dos textos queda claro quién pone el dinero. En el de la Junta, parece que sale directamente del bolsillo de Susana Díaz y no del contribuyente. Al menos, en la propaganda del seminario se dice que las familias deberán "contribuir a los gastos de manutención y estudio de los aspirantes según condiciones", es decir, según sus posibilidades. Lo de las becas, o como se llamaran antiguamente, lo inventó la Iglesia que recogía a los muchachos listos -aunque fuesen pobres- y los formaba a sus expensas. Los aspirantes ricos a las órdenes sagradas pagaban los estudios de los que no podían pagárselos, lo demás lo ponía de su propio peculio la Iglesia, principal beneficiaria de esta masia de santidad. En plan más laico, fue el humanista Erasmo de Róterdan el que planteó en La temprana educación de los niños (1528) que "la generosidad de los ricos viene obligada a socorrer a los ingenios bien dotados cuando sus precarias posibilidades económicas no alcanzan a que obtenga su total desarrollo la nativa capacidad intelectual". Sí advierto ciertas diferencias en el cumplimiento de las promesas que se hacen en ambos folletos. En el internado de Alma gro, pude comprobar durante cuatro años que casi todo lo que la propaganda prometía, se cumplían. Salvo el comer, que como no se prometía, pues se cumplía a medias. Los recortes han rebajado mucho las prestaciones de la Escuela Pública. Esto lo calla el prospecto publicitario de la Junta que sólo habla de logros. Nada dice que se han cancelado las Becas de Juventud que permitían a los estudiantes viajar al extranjero a estudiar en verano; de que no se sustituye a los profesores enfermos; de que se tarda en cubrir las bajas maternales; de que al profesor con baja médica, a partir del tercer día, le quitan dinero del sueldo pero no lo sustituyen; de que han aumentado las horas lectivas de 18 a 20 y que se trabaja más y gana menos. Calla el prospecto que se han perdido casi 7.000 profesores desde 2012 y que se intenta paliar el fracaso escolar castigando al profesor a rellenar infinidad de papeles cuando suspende a un alumno... En fin, el opusculito nos lo podían haber ahorrado.
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jueves, 22 de septiembre de 2016
miércoles, 24 de abril de 2013
La solución de Diógenes
No de ahora, de siempre, los gobernantes, en tiempo de calamidades, proponen remedios caseros, para resolver los problemas. Estaba Felipe IV a punto de tener que hacer frente a la rebelión de Cataluña y Portugal, cuando pudo distraer algo de tiempo, en 1639, para redactar un pregón (del que hay, o hubo, un ejemplar en el Museo Municipal de Granada) en el que prohibía a los metrosexuales de sus Reinos llevar copetes y guedejas, porque –dice su Majestad- tanto rizo en el cabello “ha llegado a hazer escándalo”. A los gobernantes se les hace difícil aplacar los rizos de la cabeza y el hambre de los pobres. Hace 25 siglos, el filósofo cínico Diógenes reconocía que el hambre de la población resulta más difícil de calmar que el apetito sexual. El hombre había decidido vivir en plena calle, no en un cajero, sino en un tonel, y se le ocurrió responder a los que le afeaban que se masturbara en público que: “si frotándose el vientre se calmara el hambre como se calma el deseo sexual [masturbándose], se solucionarían muchos de los peores males que afectan al ser humano”. La Junta de Andalucía cree poder calmar el hambre de los escolares de esta Comunidad, que no tienen para comer, suministrándoles tres comidas al día. Se propone resolver, al estilo de la Madre Teresa, lo que no ha sabido prevenir como gobierno democrático en los treinta y un años que lleva gobernando, con o sin la ayuda de IU, formación tan deseosa de tocar poder, que no le importa compartirlo con un partido sobre el que pesan sospechas tan graves de corrupción como la de los ERE. A los niños, por el momento, y no es poco, se les va a asegurar la supervivencia. Pero la caridad es una medicina de amplio espectro que no está libre de efectos nocivos. Entre otros, crear dentro de la escuela el humillado batallón de los pobres y el lucido grupo de los que sí pueden pagarse la comida. Y fuera de los colegios, convertir al régimen socialista andaluz en un grupo de benefactores, en vías de santificación, por hacer como hermanas de la caridad lo que no han sabido, o no han querido, hacer como gestores democráticos de los caudales públicos. Menos efectos secundarios traería el inaugurar una línea de investigación genética que suministrara pobres sin estómago. En ello se podrían ocupar los licenciados universitarios andaluces que tienen que emigrar a Alemania. Y no habría que beatificar a Griñán y a Valderas. Con Chávez basta.
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tres comidas para niños andaluces.
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