Me desperté hace unos días, sobre las ocho de la mañana, oyendo la emisora La voz de Granada. En pocos minutos escuché las declaraciones de varios personajes públicos granadinos y, deformación profesional de maestro, advertí errores semánticos, de construcción gramatical e, incluso, fonéticos que me espabilaron del todo. Cada uno busca la manera de mirar al otro desde una posición de superioridad. Ya lo hacía el filólogo Lázaro Carreter maravillosamente en su columna “El dardo en la palabra” regañando a todo el mundo por no usar bien el castellano. Es muy agradable, sin presentarte a las elecciones y amparado en un supuesto conocimiento de la lengua, sentirte por encima de personas que se lo han currado para estar donde están, gastando su tiempo en plenos, asambleas y reuniones de consejos de administración. Y tú, desde tu insignificancia pública y desde tu actitud egoísta de no regalar tu tiempo a nadie, te levantas un día, escuchas la radio y te regodeas pensando, arrogante, que todo el mundo es ignorante y zafio. “Éste”, te dices, “usó ‘aberrancia’ en lugar de aberración, el otro pronuncia las vocales tan abiertas que pone en peligro sus mandíbulas, aquél confunde las causas y los efectos de las cosas”. Y llegas a pensar que la política y la magia coinciden en su esfuerzo por desconectar las causas de las cosas de sus efectos, después de oír como el concejal Juan García Montero intenta ejercer de mago, o de trilero, confundiendo las causas de los hechos con las consecuencias de los mismos, a propósito de la suspensión del debate del estado de la Ciudad. Afirmaba el concejal que el acto se había cancelado por un acuerdo –desmentido inmediatamente por los aludidos- al que llegó Sebastián Pérez con los portavoces de los grupos políticos cuando enfermó el alcalde "y que por esta consecuencia no habrá debate". El hombre se dio cuenta, eso sí, de que podía resultar un poco raro el mangoneo del presidente de la Diputación en el Ayuntamiento, cuando faltó Torres, y lo justificó aclarando que Pérez es concejal de la Casa. A la vista de tanto disturbio lingüístico he pensado proponerme como negro a los portavoces municipales para ayudarles a redactar sus intervenciones. Yo le hubiera escrito a García Montero su frase de esta otra manera más correcta gramaticalmente: “No me sale de los mismísimos cojones, en consecuencia no habrá debate”. Y me hubiera equivocado, porque el alcalde, que no es tonto, autoriza ya el debate y deja a los tramposos de su partido con dos palmos de narices.
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miércoles, 24 de septiembre de 2014
domingo, 1 de junio de 2014
Susana Díaz busca novio en el Vaticano
El mago grande se come al chico
"La presidenta le deja apuntados al papa Francisco el teléfono de su secretaria y el suyo particular en una carta que le ha escrito al pontífice" (titular de EL PAÍS).
Susana Diáz quiere ligarse al Mago de la Tribu. En el PP están tan celosos, como lo estuvo la izquierda cuando Sebastián Pérez comenzó a fagocitar a Federico García Lorca. Pero los papas no se casan con nadie. Ernesto Cardenal lo pudo experimentar en 1983. El mago grande se traga al chico. Susana debería de haber probado antes de picar tan alto con el papa Clemente, el del Palmar de Troya. Es mejor, siempre que se pueda, consumir productos de la tierra.
Susana Diáz quiere ligarse al Mago de la Tribu. En el PP están tan celosos, como lo estuvo la izquierda cuando Sebastián Pérez comenzó a fagocitar a Federico García Lorca. Pero los papas no se casan con nadie. Ernesto Cardenal lo pudo experimentar en 1983. El mago grande se traga al chico. Susana debería de haber probado antes de picar tan alto con el papa Clemente, el del Palmar de Troya. Es mejor, siempre que se pueda, consumir productos de la tierra.
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