miércoles, 30 de noviembre de 2011

El internado

LOS dominicos de Almagro, en cuyo colegio estuve prisionero cuatro años, me enseñaron gregoriano, a estudiar, a vestirme debajo de la colcha de la cama para no despertar la lascivia de mis compañeros, a traducir latín, a aguantarme el hambre y a prescindir de la vida interior, que nunca he recuperado del todo. Porque empecé por mantener la mente en blanco durante la misa, el rosario y la media hora de meditación diarias y terminé por conservarla en standby de forma permanente. No tener vida interior es estupendo durante la adolescencia, en los campos de concentración y en la hora crepuscular de la jubilación, porque jamás te aburres. A los dominicos debo, también, la lectura del Quijote y de las vidas de santos de La Leyenda dorada, de Santiago de la Vorágine. Con un criterio de selección extraño, nada más llegar al colegio, me hicieron sacristán. Yo no había dado señal alguna de piedad. De hecho en los cuatro años que estuve preso en el internado, no sentí la presencia de Dios nada más que en cuatro ocasiones. Siempre en Viernes Santo y siempre a las siete de la tarde. Todavía no tengo muy claro si la visita del Señor, iluminando fugazmente el páramo de mi raquítica vida interior, los cuatro Viernes Santos que pasé en el internado, se debió al ayuno obligatorio que padecíamos ese día los colegiales o a las palabras que el director espiritual, el padre Ramón Fernández de Almagro, O.P., repetía un Viernes Santo tras otro en la meditación vespertina. 

Sea por el hambre o sea por el sentido cabalístico que yo le daba a la frase del fraile, "sacerdote igual a espíritu, espíritu igual a ángel luchador", el caso es que ese día y a esa hora, me tomaba como un desfallecimiento que me duraba hasta que, a las nueve de la noche, terminado el ayuno, nos embuchábamos cada colegial una perola de sopas castellanas que alejaban a Dios y al hambre con una eficacia notable. 
Como no aprendía a ayudar a misa, me destituyeron y me hicieron bibliotecario.Comencé leyendo los libros prohibidos, que estaban guardados, bajo llave, en una alacena protegida con tela metálica y terminé recreándome en la delgadez extrema de la figura de don Quijote de los grabados de Gustavo Doré. Allí aprendí algo que Rouco Valera no sabe todavía: que si obligas a un niño a estudiar la asignatura de religión, termina odiándola. Creo que pretende el cardenal que se restablezca una asignatura obligatoria alternativa a la clase de religión. Los laicos han puesto el grito en el cielo. Equivocadamente: la imposición suele alumbrar florecientes y misioneras generaciones de ateos.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Dios, antibiótico de amplio espectro

No se puede aparecer, de repente, en el Facebook dando consejos a la gente, porque para ser consejero, como quiere Cervantes, se han de tener tres calidades:  la primera, autoridad; la segunda, prudencia, y la tercera, ser llamado, y yo  no me reconozco ninguna de las tres. Pero, conseja por conseja, leo una frase curiosa en el muro de "Tejiendo despacito", ésta: "Si algunas personas se alejan de ti, no te pongas triste, es la respuesta de Dios a tantas veces  que le pediste líbranos del mal, amen". Y se me ocurre aconsejar al que haya leído la frase de "Tejiendo despacito", que no la tome al pie de la letra, porque Dios actúa a veces como un antibiótico de amplio espectro que te libra de las bacterias malas y de las buenas, al mismo tiempo, te deja más solo que la una. 

viernes, 25 de noviembre de 2011

Manolita se echa a la mala vida

Cuando Mantegna pinta a los ángeles de la Cámara de los Esposo del Palacio Ducal de Mantua con las escatológicas alas de mariposa clásicas, en lugar de las de gavilán o paloma con las que los adornaba el Arte Medieval, se puede decir que el Renacimiento ha triunfado definitivamente. Signos fueron también de su victoria sobre los siglos oscuros, la renuncia de Montaige a los referentes bíblicos y religiosos y su sustitución por Sócrates o por Aristóteles. No menos significativo es el cuadro del Maestro de Segovia, Abrosius Benson (siglo XVI), en el que la Magdalena descuida, en parte, el tarro de bálsamo con el que tendría que aliviar el cansancio de los pies de Jesús y se pone a leer un libro. Ahora también hemos de permanecer pendientes de los signos de la instalación de la nueva, y sedienta, clase política en los estrados del poder. Hasta que no vea que los guiones de Amar en Tiempos revueltos y Aguila Roja se escriben en los despachos de Partido Popular, como se han venido gestando hasta ahora en los del PSOE, no estaré seguro del CAMBIO. Si el bondadoso abuelo del Asturiano adultera el vino, si Marcelino, su hijo, y mejor padre, se enreda con una vicetiple del teatro Calderón y Manolita, la madre de todas las criaturas, esa santa laica del melodrama socialdemócrata, se escapa con un banderillero de Ordoñez, abandonando a sus seis hijos, incluida la pequeña operada del oído en Barcelona por una eminencia médica, empezaré a admitir que algo ha cambiado. Porque quizá los telediario sigan dando muestras de una cierta neutralidad política, pero estoy seguro que los guiones de las series de éxito de TVE se seguirán escribiendo en la Moncloa, y los supervisará Rajoy, como antes lo hizo Zapatero: que de Goebbels aquí ha cambiado mucho la propaganda política. Prepárense para que, hasta el Cardenal Mendoza, el ambicioso y manipulador clérigo de la Serie Águila Roja, se vuelva bueno y se parezca cada vez más al Cardenal Rouco Valera. Esta será la señal definitiva del alborear de una nueva época política.

martes, 22 de noviembre de 2011

La manzana de Safo


Pánfilo conoció a Claudia por los años 80 cuando era maestra de un pueblo de la Alpujarra. La ha vuelto a encontrar este mes en un viaje organizado a Grecia. Subieron juntos, el último día, la cuesta que lleva desde el hotel Blue Sea, en el puerto de Mitilene, al huerto de Afrodita. A lo largo de los diez días que duró el viaje, Claudia, con sus 76 años,  trepó por las resbaladizas rampas empedradas que conducen a las murallas del pueblo medieval de Anavatos en Lesbos, desde las que se arrojaron en 1822 muchas madres  abrazadas a sus hijos huyendo de los invasores turcos.  De su brazo, Claudia, bajó la cuesta del Bosque petrificado de Sigri,  en el en el extremo oeste de la isla, para ver los poderosos troncos de las sequoias fosilizadas tras la erupción de un volcán, hace 15 millones de años. Fotografió el tronco más robusto y subió la cuesta sin dejar de hablar. Trepó también hasta el castillo de Mitilene y cantó en su cisterna  el poema de Safo “Inmortal Afrodita”. Se sentó en los altos escalones del templo de Afrodita Afaia en la isla de Egina, construidos, según Leftheris, el prodigioso guía griego, a la medida de los dioses, inaccesibles apara los humanos. No le arredró el ascenso, en Atenas, de la pendiente que conduce a la Acrópolis. Pudo superar los dos últimos escalones del viaje, en el monasterio del Taxiarchis San Miguel, en Mandamados. Mientras Leftheris explicaba el sentido y funciones de los tres ábsides de la iglesia, Claudia se sentó en el escaño del arzobispo.  Un pope la desalojó inmediatamente de la cátedra. El guía, cuenta Pánfilo, le dijo a Claudia que ninguna mujer, en Grecia, se hubiera atrevido a sentarse en ese sitio. Claudia refirió, en el café que hay a la puerta de la Iglesia, mientras comía con buen apetito unos empalagosos buñuelos bañados en miel, que después de subir tantas escaleras y pendientes peligrosas y resbaladizas, había disfrutado muchísimo hollando el delicado terciopelo de los dos escalones del estrado arzobispal.  Dijo también que el culo del arzobispo tenía que ser más solemne que el suyo, porque el sitial le había resultado muy espacioso. A los viajeros que la acompañaban la tarde de la despedida en el huerto de Afrodita, en Mitilene, les pareció ver, con el último rayo de sol que se colaba por los pinos, cómo la diosa premiaba su instinto de felicidad permitiéndole acariciar por un instante la manzana inalcanzable y solitaria que desde hace 2.600 años intentan arrancar del verso más encumbrado de Safo, sin éxito, hombres y dioses. Pero la felicidad duró poco, de repente todo lo invadió la noche.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Movimientos sincronizados

La Justicia observada
A PÁNFILO, como buen diletante, le gusta tocar temas de biología. Es muy aficionado a relacionar el comportamiento humano con el de los animales. Pánfila, su ex novia virtual, le ha recomendado no seguir por ese camino porque el refranero y la patrística relacionan con frecuencia a la mujer con animales de pedigrí incierto como la serpiente, la mula o la voluble mariposa. Le ha informado de que, si mira en la red, la encontrará percudida de refranes como este: "Una buena cabra, una buena mula y una buena mujer, son muy malas las tres". E incluso grandes escritores como Gómez de la Serna han dicho de las mujeres cosas tan viperinas como ésta: "Al tener en la mano una delicada mano de mujer se ve que está hecha de anillos interiores, de blandas sortijas que no se ven". Pánfilo le ha contestado que hoy las comparaciones no son ofensivas, sino científicas, y que se han puesto de moda. En la última entrada de su blog ha escrito: "Cualquier sábado por la tarde, en la plaza de Puerta Real, en Granada, una novia se ha bajado del coche nupcial para retratarse con sus damas de honor, no sé si antes o después de la boda. Las mujeres que pasan en ese momento por allí, al unísono, como los peces de un cardumen, vuelven sus cabezas hacia la novia. Los hombres que pasan en ese momento por allí, incluido el novio, al unísono, como los peces de un cardumen, miran a una chica de 17 años que ha elegido la misma plaza para poner a calentar órganos, músculos, sistemas, articulaciones, vértebras, simetrías… antes de exigirles, en la noche cercana, prestaciones notables de elasticidad aplicada. Los etólogos siguen estudiando estos comportamientos de los peces para aclarar si la sincronización de movimientos de los individuos que integran un banco o un cardumen es innata o adquirida. Los antropólogos tratan de despejar las dudas sobre la naturaleza de estos comportamiento sincronizados observables también entre los homínidos". 
Su amiga Pánfila le ha comentado que no entiende por qué sigue empeñado en ser un diletante, que ya no hay diletantes porque Wikipedia, la gran diletante, los ha barrido a todos. Por molestar, le ha recomendado que, antes de seguir por ese camino, lea la novela de Flaubert Bouvard y Pécuchet, si quiere saber lo que les sucede, y cómo terminan, estos dos quijotescos diletantes, metidos a estudiar, como aficionados, multitud de disciplinas científicas. 
Pánfilo, muy digno, le ha contestado que una cosa es ser diletante y, otra muy distinta, poner en relación cosas. Que esa capacidad te puede conducir a la sabiduría. 
Pánfila, sólo le ha escrito: ¡vale!

domingo, 13 de noviembre de 2011

Lorca en el Covirán


El mercado también lee. Leer, lee todo el mundo. "Guardiola está leyendo muy bien el partido", explica un locutor, entusiasmado. "Nadal ha leído mal la jugada de Federer", se lamenta el periodista de TVE.  Y además, el mercado tiene derecho a hacerlo. Parece que el nacimiento de la escritura en los almacenes de grano de la antigua Mesopotamia le debe bastante. A la izquierda y a los ecologistas les gusta mucho meterse con el mercado y le echan la culpa de casi todo. A la derecha liberal, la libertad de mercado le entusiasma, hasta que hay pérdidas y entonces ponen el cacillo de la limosna a las puertas del padrecito Estado. Seguramente el mercado es ciego e insaciable, y durante milenios ha sido la forma, quizá injusta, de repartir lo que había. Pero el mercado no lee de soslayo, lo hace de frente y por derecho, no puede permitirse veleidades.
Para leer, haga click sobre la imagen

La cadena de supermercados COVIRAN entendió en su día que había que leer a Lorca y, también, vender lejías y otros productos de limpieza y  montó en la última página del cuadernillo de la foto un collage con productos de limpieza y el poema de Federico "Aurora". Los versos "la Aurora de Nueva York tiene / cuatro culumnas de cieno", fueron relegados junto con sus compañeros mártires, al último estante, el de abajo. Sobre él, las imágenes de conocidos detergentes, bayetas, guantes de goma satinados, papel de aluminio y estropajos. La verdad es que no combinan nada mal la lejía y "las aguas podridas" del poema, en las que chapotean "un huracán de palomas negras". Los poemas detergentes pueden ser bastante eficaces, cuando falla la lejía.
"Aurora" es el único producto al que no se le ha puesto precio en el catálogo. Quizá porque la poesía no lo tiene o porque estaba de oferta. A los sociólogos de la Literatura corresponde investigar, con permiso de Bolonia, si se disparó la demanda y hubo que poner a Federico en los estantes de arriba, a buen precio, y premiar su compra con algún producto químico de regalo.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Sala de extracciones


Wordpres, la mayor comunidad de blog de Internet, recomienda publicar algo todos los días y yo, burla burlando, ya he redactado el título y he elegido el tema de mi post de hoy. La cosa es tan fácil como tirarte a la calle y oír a la gente. Sin miedo a no acertar: el riesgo de que alguien se fije en tu entrada es muy pequeño porque todos los días se publican 500.000 nuevas. El asunto del que voy hablar lo  he extraído de las  conversaciones de los pacientes que van a sacarse sangre al Clínico. No sé si lo saben los encuestadores electorales, pero es mucho más fácil obtener información de un público al que le van a sacar sangre,  y que acepta cualquier  extracción, incluso la de sus opiniones, que de los clientes de las pescaderías.  Una joven muy hermosa con un tarro de orina en la mano confiesa en voz alta que a ella lo que de verdad le interesa en ese momento es no estar embarazada. Un muchacho con un semen  pobre en espermatozoides, no tuvo inconveniente en informarnos de que la extracción de  semen no duele y que, en ocasiones y si se da con la vena, hasta resulta placentera. Nada que ver con la obtención de esquirlas del esternón para averiguar  cómo funciona la médula. A casi todos los que estaban en la sala les manaba la información de manera espontánea. Incluso la política. No entendían que hubiera que gastarse tanto dinero en una campaña electoral obsoleta e inútil. Y aunque muchos se manifestaron contentos con el funcionamiento del servicio de extracciones, también los hubo que opinaron que se podía mejorar con el dinero que se tiraba en carteles electorales, con fotos de candidatos, generalmente, muy estropeados, a los que nadie mira. Salvo alguna excepción, la gente que esperaba esa mañana a que le extrajeran alguna sustancia para analizarla, se manifestó encantada con la Seguridad Social e incluso llegaron a tildarla de milagro. No detecté en las muestras de opinión recogidas  pasión alguna por Rubalcaba o Rajoy, sí advertí un cierto interés por un cambio de gobierno, más que nada porque, según dijo un indignado, lo único que nos queda a los ciudadanos es ponerlos cada cuatro años en la calle.  La verdad es que no cuesta mucho seguir el consejo de Wordpres y escribir algo todos los días, sólo me falta hoy recoger  las carcajadas de la gente después de que alguien leyera con buena voz   las declaraciones que uno de los candidatos ha concedido al periódico que te regalan a la puerta del hospital. Ni le han dejado terminar la letanía esa de que “lo que realmente interesa a los españoles...”, la gente se revolcaba de risa por el suelo.