La fuente del Salón
A la espera de la creación de una ONG -¿Estatuas granadinas en la frontera del mal gusto?-que se ocupe de los intereses de las maltratadas estatuas granadinas, me haré cargo de oficio de su defensa. En este blog se han tocado ya los casos de la dedicada a José Antonio en la plaza de Bibataubín y de la erigida a Agustín Lara, cumple ahora dar la cara por la del atlante desnudo de la nueva fuente del Paseo del Salón.

Tan poco preparada para sufrir los agravios de las batallas de la edad como la de Agustín Lara. Si aquella olvida que el canón para estatua con pretensiones de permanencia ya lo habían fijado los griegos, desde la época arcaica, anclando los dos pies de las esculturas humanas firmemente al suelo,esta del atlante, descuida también el modelo clásico. Los escultores griegos, en lo tocante a desnudos masculinos, diseñaron unos penes juveniles, retraídos y prudentemente erectos, para que nadie saliera perjudicado en las comparaciones. Pero, en Granada, el artista, asustado quizá por "las políticas de género" en boga, ha esculpido para nuestro hombre un pene larguirucho, flácido y repulsivo, que muestra un desprecio por el mundo helénico suicida en lo que se refiere a tallas con pene. Si ser estatua sedente, como la de Lara, ya resulta insufrible, la pena de ser estatua con pene en Granada, es flagelante (¿flacidante?).