miércoles, 30 de abril de 2014

Ilusionante sinceridad

Velocidad de escape
Casos en los que “la ciudadanía” podría declarar el Estado de Alarma Ciudadana y relajar al brazo seglar, para su castigo, a los responsables de los hechos que se detallan (no exhaustivamente), cuando aquellos sean funcionarios del Estado, políticos en ejercicio, personajes públicos o líderes de opinión:
1. Cada vez que un político introduzca en su discurso las palabras ‘sinceramente’ y/o ‘ilusionante’. O use en el Congreso –sucedió el martes- expresiones como ‘mentiroso'
 o ‘en la puta vida’.
2. Cada vez que un político solicite para un miembro de su partido la protección de la presunción de inocencia, habiéndosela negado previamente a un adversario.
3. Cuando Montoro anuncie, una vez más, la recuperación económica, aunque los hechos demuestren que esa imaginaria bonanza económica atraviesa nuestra pobreza sin romperla ni mancharla
.
4. En todas las ocasiones en las que un poderoso haya empleado su poder para enriquecerse.
5. Cada vez que desde cualquier sede de poder o influencia se repartan privilegios y beneficios a parientes y amigos.
6. Cuando un partido use la palabra ‘cambio’ en sus carteles electorales, sin tener en cuenta que esta
 palabra, tan manoseada, tan incumplida, produce en la población una dentera parecida a la que provocan palabras como 'cari' o 'amor' dichas en público por matrimonios desgastados.
7. Cada vez que un político papagayo recite la opinión insostenible de su partido haciendo uso de una prosodia acelerada, como de letra pequeña, copiada de los anuncios televisivos de medicamentos, cuando la voz en off se dispara y dice: “lea las instrucciones de este medicamento y consulte a su farmacéutico”.
8. Cada vez que un político corrupto predique que hay que educar “en valores” a nuestros hijos.
9. Si nos enteramos de que algún responsable público, de los que cobran sobresueldos o varios sueldos, va por ahí diciendo que está en política ‘por vocación de servicio’. 
10. Cada vez que un columnista de opinión o un tertuliano padezca el “síndrome del tribuno” y se dedique a decirle a unos y a otros que están equivocados y cómo deben de actuar.
En todos estos casos, se les abrirá expediente a los imputados, se les suspenderá de empleo y de dos de sus sueldos y, sobre todo, se procederá a “ciudadanizarlos”, es decir, a privarlos de todos los privilegios negados a los ciudadanos menos avispados. Pasarían a ser los últimos de la fila. O pasaríamos, si es que se mete mano también a los blogueros tribunicios.

sábado, 26 de abril de 2014

La cuadratura del cubo (séptico)

Círculo sobre cuadrado
Como la preñez de María, la riqueza que el Partido Popular nos anuncia a diario nos va a atravesar sin romper ni manchar nuestra pobreza.

miércoles, 23 de abril de 2014

La consolación de la gastronomía

Un libro imprescindible para la gastronomía
La gastronomía -según el diccionario- es la afición a comer regaladamente. A los ricos se les envidia, entre otras cosas, por lo bien que comen. Y a los dioses, porque llevan toda la eternidad comiendo. El comer mal, o no comer nada, genera mala leche e ideas de destrucción masiva. Pero los dioses y los ricos invierten bastante en propaganda para convencer a los desposeídos de que no todo el monte es orégano. Mi tía María, sin ir más lejos, aunque me consta que no cobró nunca de la Zarzuela, nos decía que los reyes se llevaban muchas sofocaciones, pese a vivir desahogadamente. En el siglo VI, Boecio, un filósofo romano, en su obra La Consolación de la Filosofía, intentó conformar con su destino a los desgraciados, echando mano de la filosofía que entonces enseñaba que la verdadera felicidad consiste en el desprecio de los bienes de este mundo y en la posesión de un bien imperecedero que no coincide necesariamente con la comida o la bebida, porque es de naturaleza espiritual, inaprensible. Por tanto ser poderoso, disponer de coche oficial, cobrar todos los meses cantidades de dinero desproporcionadas por su trabajo o esnifar las rayas de alimentos dibujadas en el plato, como si se tratara de heroína, no debe de producir malestar o inquietud entre los que acuden a Cáritas o al Banco de Alimentos, andando, y exhibiendo su envidiable pobreza por las calles de la ciudad ante los mismos vecinos que hasta hace poco los habían visto llegar a casa en sus todoterrenos, llenos de alimentos. Cuando carecemos de todo, o de casi todo, es cuando estamos preparados para apreciar lo bueno y confortable que es ser pobre. Siempre ha habido propagandistas de la pobreza digna, del buen -o del mal- pasar. Góngora no es Boecio, pero también propone consolarse por medio de la gastronomía. En una de sus letrillas, hace ver lo regaladamente que vive el pobre: “Coma en dorada vajilla /el Príncipe mil cuidados”, escribe don Luis,” como píldoras dorados; / que yo en mi pobre mesilla / quiero más una morcilla / que en el asador reviente”. Y por si estos remedios y consuelos no fueran suficientes, el boca a boca de las colas de espera para entrar en un comedor social también ayuda a la resignación. Cuando los necesitados de una de esas colas se enteraron el otro día de que en Madrid los ricos se comen las migas con quisquillas de Motril, una sensación de asco recorrió la fila y las sardinas que iban a acompañar a sus migas de caridad resultaron tremendamente consoladoras.

lunes, 21 de abril de 2014

El nuevo orden

Las caras del poder

Pero es que esta Pasión de hoy no es la de la Iglesia Católica que quemó a Bruno. Esta Pasión, bajo las apariencias de la vieja religión de Trento, pertenece a otra religión, tan amenazante como aquella, porque empieza a sentirse fuerte y misionera, invasora y única. Cada vez la ocupación de las ciudades y de la vida en común es más violenta y excluyente; si llega el caso, su brutalidad de pitiminí e inciensos laicos, acabará con los disidentes con la misma eficacia demostrada por el fuego que consumió a Giordano. Ni este nuevo orden es supersticioso ni es ignorante, es hedonista, disfrutón, atlético, competitivo, musculado, imparable.

miércoles, 16 de abril de 2014

Tiempos de subjuntivo

Legionaria del Cristo
Mientras que desde Radio María, la emisora católica, se lanzan las propuestas tradicionales para la Semana Santa, la papisa andaluza, Susana Díaz, visita al Cristo malagueño de la Buena Muerte rodeada de soldados y mosquetones; como si esta mujer, implantada milagrosamente en trono andaluz, no por la fuerza de los votos directos sino  por la de la Ley Electoral y la de los ERE, desprovista de cualquier compromiso con sus propios votantes, hubiera decidido reunir en su persona el poder civil y el de las armas. Esta fue la aspiración de Carlos V. La que sintetiza Hernando de Acuña (1520-1580) en estos versos, dedicados al Emperador: “Ya se acerca, señor, o ya es llegada / la edad gloriosa en que promete el cielo / una grey y un pastor solo en el suelo,  / por suerte a vuestros tiempos reservada…”.  Entre tanto, en Radio María, un vetusto, derrotado y consecuente catolicismo, prescribe confesiones, viacrucis, ejercicios espirituales y ayunos. Díaz se ha cansado de repetirlo en la crisis de Gobierno: “Yo soy la presidenta de todos los andaluces”.  Y  maleada por el sistema de obtener el poder sin presentarse a unas elecciones, su aparición portentosa en la Semana Santa malagueña, deja entrever su deseo de convertirse en la jefe de la Iglesia Autonómica Andaluza, sin pasar por cónclave alguno. Y ya actúa como pontífice de esta paganidad andaluza que le ha quitado símbolos, ritos y mitos, al catolicismo tridentino, y que invade las calles sin los mediadores ni los sacerdotes del  cristianismo, vencido; con tronos cada vez más grandes que se asemejan a los tanques de la Segunda Guerra Mundial, poderosos e invencibles, rodeados de una infantería  de cofrades y costaleros  que arrasan el humilde escenario común de la racionalidad democrática: la calle. El hipotecariado, la clase emergente surgida de la burbuja inmobiliaria, se llame PP en Granada, se llame PSOE/IU en Sevilla, ha ocupado democráticamente los espacios que otrora ocuparan señoritos y caciques: procesiones, diputaciones, consistorios, parlamentos, sacristías, camerinos, auditorios… Y usa el lenguaje religioso de la promesa con la misma habilidad que los eclesiásticos. Tiempos de subjuntivo, promesas de un  más allá feliz y sostenible que no tienen por qué cumplirse: “La recuperación en Andalucía ‘es posible que sea’ a más velocidad”, declara Susana Díaz, y todos vemos abierto el cielo de la prosperidad.


miércoles, 9 de abril de 2014

Manolo, guardia urbano

Recaudando
HAY países como Suiza en los que celebrar un referéndum es bastante fácil. Aquí, no. Y sin embargo, este sería el momento de preguntar qué modelo de policía preferimos. Si el vetusto modelo de Manolo, guardia urbano o los eficaces policías de movilidad anti persona o Frasco el alguacil de mi pueblo o la guardia civil o los Mossos d'Escuadra que, últimamente, están dando algunas pruebas de eficacia letal. Los que estuvieran preocupados porque el futuro estado hermano catalán iba a estar desprotegido y sumido en el caos cuando la Benemérita lo abandone, ya no tienen de qué preocuparse. Los que sí podrían inquietarse son los delincuentes con problemas cardíacos porque, a veces, cuando son atendidos por esta policía autonómica, se les para el corazón. Los métodos de los mossos son mucho más de policía de proximidad que los de, por ejemplo, la policía secreta de Franco. A los mossos no se les suelen tirar los presos por las ventanas en las comisarías en vuelos arriesgados. Si algún detenido muere al relacionarse con ellos, se debe más que nada a contactos severos de los policías con los detenidos. No sé si la fama que tenía la Benemérita, en tiempos de Franco, es lo que hacía que nos inclinásemos por el espécimen 'Manolo, guardia urbano' puesto de moda por una película de los 50. Este urbano era bonachón, cercano y cosmopolita, porque, como los policías ingleses, iba desarmado. O por los alguaciles de pueblo, que, al menos con los niños, no utilizaban nada más que el espantajo del mantequero, que era un peligro virtual con saco a cuestas que se paseaba por los límites del término municipal, nunca visto de cerca por la infancia, pero del que se decía que traficaba con los órganos y 'mantecas' infantiles, que extraía de los niños que se atrevían a traspasar las fronteras del pueblo. Según nos contaba Frasco, el sacamantecas vendía su botín en el extranjero a familias ricas con niños enfermos que esperaban la salvación de las 'mantecas' de los boyantes niños españoles de la posguerra. A los guardias, a uno le gusta tenerlos cerca, cuando te atracan en tu portal y lejos, cuando te saltas todos los semáforos de la Gran Vía. Luego, los hay más baratos y más caros. Lo más accesible para Ayuntamientos y Comunidades arruinadas es el somatén, cuerpo de voluntarios reclutados entre la gente de orden. Teniendo en cuenta estos datos, que los ciudadanos puedan elegir en referéndum qué cuerpo nos conviene, sería participativo.

martes, 8 de abril de 2014

Torrenteras

Desnudándose, intelectualmente
Dice José Torrente, en su artículo semanal en GRANADA HOY: "Elena Valenciano no habla de los temores europeos hacia la España que nos dejó el PSOE tras su paso por la Moncloa. Ni de esos señores del rescate, de negro, amenazando con venir desde Bruselas con tijeras. Afortunadamente Rajoy no les abrió la puerta siquiera". Admiro su valentía al usar la palabra 'negro', cuando nos acabamos de enterar de que parte de la sede del PP, y acaso las puertas, se adecentó -dentro de lo posible- gracias al dinero negro. Por cierto, tengo que decir que Torrente habla mucho mejor que escribe, que la otra noche lo vi en la televisión privada del Ayuntamiento. Que tiene bonita voz, no tartamudea y aparece mucho más inteligente que cuando toma la pluma. Con un look excitante de striper de despedida de soltera al que se le han colocado unas gafas de intelectual para que las conserve como última prenda del vestuario.