viernes, 29 de octubre de 2010

Paisaje después de la batalla

La indignación o la exculpación van por barrios: si disparata Dragó, lo defiende Aguirre, si es Blanco el que mete la pata, sale al quite la gente del PSOE, si al alcalde de Valladolid se le clarea el homo atapuerquensis que llevamos dentro, el PP se hace el loco. Estos me han leído el poema "A galopar" de Alberti:

Nadie, nadie, nadie, que enfrente no hay nadie;
que es nadie la muerte si va en tu montura.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
que la tierra es tuya.

Y lo están poniendo en práctica, excesos verbales muy parecidos merecen distinto tratamiento según los cometa uno de los míos o uno de los tuyos, porque el insulto es nada si parte de mi campo. Lo peor es cuando echan mano del diccionario para demostrarte que no has entendido lo que han querido decir. Pretenden ser dueños de sus insultos y de todas las interpretaciones posibles. Pero el lenguaje no lo maneja ni la Academia ni el Parlamento. Es de las pocas cosas que pertenece al común que lo interpreta a su antojo.

jueves, 28 de octubre de 2010

El laicismo del hipotecariado

Cena en Santo Domingo
Una estatua dedicada a José Antonio Primo de Rivera se alza inamovible en  la plaza de Bibataubín de Granada. El Ayuntamiento de la ciudad, de mayoría popular, sigue sin retirarla. La obra, de 1973, contiene elementos laicos, heterodoxos, alejados de los ritos fundacionales del falangismo. Su autor, el escultor López Burgos  respetó el espíritu de compactación  y afluencia de los totalitarismos, sin llegar a la eficacia y al descaro del documental “El triunfo de la voluntad”,  obra “de nazis, para nazis, sobre nazis”, según su realizadora, la alemana Leni Riefenstah. Rodado en 1935, es una pieza de propaganda canónica, en la que miles de personas actúan en desfiles y concentraciones con la precisión y la eficacia de un puño unánime a punto de ser injertado en el brazo de Hitler, listo para golpear al enemigo como un martillo. En la escultura de López Burgos, las manos que parecen soltar palomas, y sueltan un águila rapaz, también están anudadas pero la fortaleza que transmiten carece de la contundencia de las imágenes de Riefenstah. No son los ritos fundacionales, sino su adaptación a los tiempos. En 1973, el falangismo español había aflojado su tensión original, después de más de treinta años sirviendo de masilla al conglomerado ideológico de la dictadura, y López Burgos, no se atrevió a esculpir brazos saludando a la romana, pero en un inteligente acto de travestismo, son las alas las que saludan "en fascismo", como diría el explosivo Profesor Fortes, filólogo local de la liberación del proletariado.
El laicismo, como negación, olvido o simple remodelación de la liturgia, de los ritos inaugurales, también se manifestó el último 20N, cuando un joven falangista subido al pedestal de la estatua de López Burgos, gritó "Viva España", en lugar del litúrgico "Arriba España" del fundador. Laica es, también, la actitud de la novelista local que en una conferencia contratada por la Diputación les confiesa a las mujeres que la escuchan en un pueblo de las Alpujarras que no ha leído a Cervantes, pero tilda de machista al jurado del Planeta porque no le concede el premio. Laica la poeta que escribe  algo que sólo ella identifica con un poema, ignorando los códigos del canon literario, pero soñando con el Nobel de Literatura a cada cuarteta que pergeña. Muy laico el pie de la foto 134 -“Cena en Santo Domingo”-  del Concurso para el cartel de la Semana Santa de Granada del año 2011, en la que aparece una panda de amiguetes a punto de comer (si te fijas, es un paso de la Santa Cena parado en medio del patio del antiguo convento de dominicos). El hipotecariado -y posiblemente el redactor del pie de la foto pertenezca a esa clase social poco estudiada-  ha diluido todas las mediaciones, menos la del banco que le ha prestado dinero para comprar la casa en la que vive. Las viejas religiones, las viejas mediaciones han perdido poder simbólico y,  como dicen ahora, casi no se las “visualiza”. Y si se dejan ver, peor para ellas: los jueces insultados, los Reyes abucheados, si no quemados en efigie, el himno nacional silbado, los militares de paisano, obligados a prescindir de sus vistosos uniformes de gala, los obispos apocalípticos,  pidiendo un poquito de protagonismo y de reconocimiento social, sin atreverse todavía a pasarse por la Noria, como hacen ya los políticos, y sentarse al lado de la reina natural del hipotecariado. La muy visible Belén Esteban.  

miércoles, 27 de octubre de 2010

Finjamos con Sánchez Dragó

Nada más que compasión merece Sánchez Dragó. En su último libro  “Dios los cría…y ellos hablan de sexo y drogas”, cuenta que se acostó con dos “lolitas” de 13 años que le asaltaron en el metro de Tokio, en el año 1967. Este desliz, me ha parecido un pecado de los que puedo perdonar, si se arrepiente y muestra propósito de enmendarse. Y si, pese a su edad, sigue en estos lances, peor para él. No le diré más que Chamfort en uno de sus apotegmas: “Perdónalos porque no saben lo que hacen, fue el fragmento que eligió el predicador en la boda D’aubigné, de setenta años de edad, con una joven de diecisiete”.  Sorprende, sin embargo, que un hombre tan culto y tan leído como Dragó, no haya caído en que su fantasía no es muy diferente de la que nos contaron muchas veces los emigrantes que volvían de Francia en los 60. Unos traían coche para asombrar a la parroquia y los que no podían, traían fantásticas aventuras eróticas. Niños de pueblo, como éramos los oyentes asombrados de estos relatos, nos tranquilizaba saber que se podía seguir teniendo orgasmos (“gusto”, le llamábamos entonces) sin miedo, porque la sensación de gozo y muerte inminente que nos había dejado el primero había llevado a muchos de nosotros a no buscar el segundo. Que Dragó quiera seguir disfrutando del delicioso fruto del escándalo (hoy imposible), produce ternura. Lo peor que podemos hacerle es no escandalizarnos a la antigua usanza. Aunque no lo estemos, finjámoslo que en cosas de amor tanto vale lo verdadero como lo fingido, si no más.

lunes, 25 de octubre de 2010

Presidencia del Gobierno, abstenerse homosexuales

José Blanco, vicesecretario del partido en el poder, anda esta mañana por las emisoras explicando lo que quiso decir con esta frase pronunciada ayer en Málaga: a los del Partido Popular “se les ve el  plumero, bueno a Rajoy no es difícil”.  Al PP se le supone heredero de la “cojonocracia”  de escupitinajo en esquina y rasquiña de entrepierna, al paso de la morena de la copla a la que se le lanza un requiebro obsceno del tipo: “Niña, te comía hasta la gomilla de las bragas”. Pero el PSOE se dice defensor de las mujeres, de los ancianos dependientes,  promotor  “de la educación en valores”,  inventor de Educación para la Ciudadanía en la que se condena la homofobia y se promueve un saludable daltonismo ético para las combinaciones eróticas que los ciudadanos elijan para alegrarse y complicarse la vida.  No sé si este Blanco, caballero negro de la exclusión, tenía muy claro,  lo que quería decir, no sé si eligió las palabras adecuadas para expresarlo. Lo único que sé es lo que le oído decir en una grabación y que he transcrito literalmente más arriba. Lo que menos importa es que haya dado a entender que Rajoy es homosexual. Eso, a la mayoría de los españoles no les interesa. Son daltónicos. Lo que puede causar enojo es que este progre de guardarropía, después de tanto buen rollito guay, esté sugiriendo que un homosexual no debería ser presidente del Gobierno. Peor, que la presidencia del Gobierno puede estar ocupada por heterosexuales,  pero no por  homosexuales. Si los progres son así en España, cómo serán los cavernarios. No creo que los salve ni siquiera su desembarco en la Noria de Telecinco por mucho que ayuden a Belén Esteban a rellenar la programación de la cadena.

sábado, 23 de octubre de 2010

El lugar de trabajo: ¿harén u hogar?

La novedad de la situación de la mujer en España, en la primera década del siglo XXI, produce tanto desconcierto a hombres y mujeres como a los aristócratas y burgueses del siglo XV el derrumbamiento de las viejas leyes de la cortesía caballeresca y la llegada de la Italia urbana de nuevos “usos” eróticos. El cambio ha sido tan radical que tiene a todo el mundo descolocado y sin saber qué comportamientos privados se trasladan a lo público y que prácticas de lo público se llevan a lo privado. En tiempos de transición como los presentes, no es exagerado afirmar que el varón tiende a convertir su centro de trabajo en un harén y la mujer a manejarlo como un hogar. Las mujeres aparecen, siempre que se lo proponen y pueden, ventajosamente situadas en carreras, oficios y profesiones. Pero mientras que "políticos y políticas" insolventes y caraduras están todo el día tildando de machista a todo lo que se mueve, ellos con poder y diputados, no promueven leyes para eliminar la discriminación salarial de las mujeres, blindar el puesto de trabajo y la promoción de la mujer que da a luz e imponer “razones” para convencer a los machos neandertales que matan mujeres y luego se suicidan, de que inviertan el orden de esta secuencia. Que andamos despistados en este asunto lo prueba el último rifirrafe sobre quién es más machista, si el presidente del Gobierno al eliminar de un plumazo el ministerio de Igualdad en el que seguramente y, sin mucha razón, conociendo la levedad transformadora del personaje, habían depositado tantas esperanzas muchos ciudadanos o el 'rejumbroso' (¡que no se entere el munícipe que he utilizado esta eufónica deturpación dialectal de 'herrumbroso', porfi!) alcalde de Valladolid con alusiones ofensivas a la ministra Leire Pajín que ponen en entredicho al político y al profesional de la medicina.

viernes, 22 de octubre de 2010

El alcalde de Valladolid y las "porta-morritos"

Hay una manera sencilla de ser el primero de la fila sin mucho esfuerzo.  Antes del Google  y de la Educación de las mil y una materias y asignaturas, existían las carreras de ciencias y las de letras. El primero de la fila, en las bromas de los estudiantes, era el hombre blanco de ciencias, luego iba el hombre blanco de letras, a continuación el hombre negro de ciencias  e, inmediatamente, el hombre negro de letras. Entonces, y sólo entonces, emergía la mujer en la taxonomía,  la blanca y de ciencias, en primer lugar, la blanca y de letras, la segunda, luego la negra  y de ciencias y en último lugar -la última de la fila-, la mujer negra y de letras. El alcalde de Valladolid, León de la Riva, de entrada,  y por lo que ha declarado ayer, tiene necesidad de que  todas las mujeres, por el hecho de serlo, aparezcan por detrás de él, en la fila, clavadas a su papel tradicional de “porta-morritos”, como las mariposas disecadas que se mueven poco, aunque  lucen preciosas clavadas en el expositor con alfiler de oro.  Luego estarán los que no sean hinchas de su equipo, los que no pertenezcan a su grupo de senderistas sin fronteras, a Expiación,  su cofradía, los que se tomen el flamenquín en otro bar, los que no usen el mac...Todos, todos, todos los seres humanos, menos él, al final de la fila. Y esto sin esfuerzo, sin currárselo.  Por decreto.  Este hombre, olvidando lo severa que era la lucha por la vida en la cercana  Atapuerca,  se nos ha vuelto comodón y quiere despuntar eliminando  del escalafón a los posibles competidores. No sé cómo en Valladolid lo votan las mujeres o los que no viven en su misma escalera.

jueves, 21 de octubre de 2010

La vocación de servicio de Bibiana Aído

¿Qué menos?
Lo vengo oyendo desde chico. Creo que era una frase muy usada por en el régimen anterior: “Yo estoy en política porque tengo vocación de servicio”. También se la oí una tarde en una conferencia a Cristina Almeida que entró en la sala  con el empuje con que Cecilia Bartoli ataca el “Exsultate y jubilate” de Mozart. Ella - nos dijo- estaba en la política porque tenía vocación de servicio.  Ese ímpetu de darse a los demás sin esperar nada a cambio es el mismo que impulsa a la tránsfuga,  Rosa Aguilar, nueva ministra de Medio Ambiente,  política tan empapada de vocación de servirse (¿o de servicio?) que abandonó IU cuando pensó que había que servirse (¿o servir?) a capas más amplias de la población.  Lo normal es que a Bibiana Aído se le quitara la vocación de servicio ayer, al conocer por el buzón de su móvil que el GRAN PATRIARCA de la igualdad la había rebajado a Subsecretaria, esto sí, con gran delicadeza y mimo. El mismo que usan los grandes machos condescendientes con las hembras sumisas. El padre de todas nosotras no la había sometido a la última humillación: colocarla a las órdenes de un ministro.  La ha confiado a la UCI  política de Pajín, ministra de Sanidad, hasta que salga del trance.  La maltratada, en lugar de escribir lo de la pintada de la foto de arriba por todas las paredes y calzadas de su ciudad, y renunciar a su  interesada vocación de servicio, mansamente ha aceptado que el GRAN MACHO SUCCIONADOR DE TODAS Y TODOS los que le rodean, se siga aprovechando de ella, representando una de las escenas más claras de desigualdad de las que se tenga noticia.