Me ha emocionado la diligencia con que Paca Pleguezuelos, Directora del Legado Andalusí y Gerente de la Fundación para la Conmemoración del Milenio del Reino de Granada, se ha retirado de este ‘evento’, pocos días antes del 21 de este mes, en el que estamos todos convocados para un acto muy vistoso y multitudinario: el del fin del mundo. Con valentía política, Pleguezuelos ha cerrado la aplicación milenaria granadina antes de que se apague todo el sistema. La han colocado, agradecidos, sus compañeros del PSOE, de Delegada del Gobierno Andaluz en Bruselas como premio a su disciplinada aceptación de un proyecto inviable, que no quería nadie, y por intentar convertirlo en "una tarea ilusionante". Volverá Pleguezuelos, como en el tango de Gardel, a Bruselas, en clase preferente, separada de la gente de mal vivir –o simplemente, que vive mal- que viaja en clase turista, junto con jóvenes, cuya formación ha costado un dineral al Estado español, y con parados de larga duración, que ahora han de emigrar para encontrar trabajo en el extranjero (palabra que empieza a usarse de nuevo, ahora que volvemos a ser exportadores de mano de obra, y no receptores, como hasta hace poco). Y mientras adivina el parpadeo de las luces que a lo lejos, van marcando su retorno a sus altas e imprescindibles responsabilidades europeas, bajo el burlón mirar de las estrellas que, con indiferencia, hoy la ven volver, quizá agradezca ir separada de toda esa gente de clase baja que, de tenerla al lado, la miraría mal. A ella que, según se puede leer todavía en su blog, “El blog de Paca”, se hizo cargo del hoy marchito ‘evento’ con una ilusión desbordante. Y al que pensaba dedicar todo su tiempo, para llevar a buen puerto un proyecto tan maravilloso. Quizá - todo no es negativo en esta historia- nuestra amparadora en Bruselas sienta cierta felicidad por haber contribuido, junto con una pastelería de Valdepeñas, en Ciudad Real, a consolidar en el español actual (aparte de la palabra ‘ilusionante’, tan utilizada en el pasado inmediato por políticos que han mirado ilusionados a los presupuesto del Estado) el uso del término ‘evento’ con el sentido de “acto o cuchipanda organizada”, en lugar del significado más corriente en español coloquial de “cosas que suceden eventualmente en la calle, sin que las organice nadie” y que, por tanto, son de balde. En las que no hay que gastar los siete millones y pico de euros que la Junta de Andalucía ha dedicado, en dos años, a este ‘evento’. Volver a Bruselas, a vender Andalucía, tras abandonar el milenio, eso es lo que hace ahora Pleguezuelos, que mil años no son nada.
miércoles, 12 de diciembre de 2012
miércoles, 5 de diciembre de 2012
El cazador
CUANDO todavía no se había inventado el lenguaje oral los seres humanos mataban. La invención del lenguaje disparó la natalidad, permitió la transmisión de las técnicas agrícolas y cazadoras, la propagación del fuego, de los asados y el perfeccionamiento en la fabricación de armas de guerra. Los hombres siguieron matando. El descubrimiento de la escritura aparece relacionado con la necesidad de llevar la contabilidad en los almacenes de grano de Mesopotamia. Pronto, la escritura se convirtió en una herramienta de pago y emitió en cerrado hasta el descubrimiento de la imprenta, que bajó el precio de las suscripciones, liberalizó algunos canales y se comenzó a emitir en abierto. Pero los hombres, escritores y lectores, no dejaron de matar. En Alemania, a finales del XIX, el analfabetismo casi no existía. Ni en Rusia, después de la revolución, ni en EEUU, pero a lo largo del siglo XX, se siguió matando, cada vez de manera menos selectiva, más indiscriminada. Con la misma eficacia salvaje con que el Dios de la Biblia borraba del mapa a los enemigos de Israel. En Segovia, un hombre que leía mucho, adoraba a Platón y oía música clásica, asesinó hace dos años a su mujer y a su hijo. El leer, en el imaginario de la gente, es actividad pacífica, contraria a toda violencia, pero esto es sólo un espejismo. Si estadísticamente se mata mucho menos mientras se lee o se escribe es porque no resulta fácil disparar y leer al mismo tiempo. El escribir produce placeres muy parecidos a los de la caza o de la guerra. Y es menos lesivo. Compites con otros cazadores a ver quién lo hace mejor, quien cobra la pieza más distante o esquiva. Un soneto, una novela, un aforismo. Un post. Entre cazadores el prestigio se alcanza cuando uno ha puesto sobre la mesa la pieza más preciada. Ese es también el juego de los poetas. Antes del verso perfecto o del elefante botsuano ni el cazador ni el escritor son nada. Y si luego aparecen con un ripio infame o con una gallineta esmirriada, de nada servirán los éxitos precedentes. Aunque hay escritores que solicitan el premio antes de haber aportado la pieza y que no nos dejan rendirnos ante lo que escriben porque lo primero que nos dicen, desde las solapas de sus libros, es que ellos, aunque no escribieran ni una letra, ya serían excelentes. Enumeran sus virtudes, sus premios, sus publicaciones. Aluden al reconocimiento del público… Como el Amado del poema de San Juan de la Cruz, están seguros de dejar a todo el mundo prendado de su hermosura, con sola su figura. Su mundo es anterior al de la escritura. Son seres preglóticos. Desubicados.
martes, 4 de diciembre de 2012
El milagro de los príncipes, los peces y los libros
Pánfilo, como ha sido maestro de lengua y de literatura, cree con Jefferson, uno de los padres fundadores de los Estados Unidos, que la ilustración opera a través de los escritores y de los lectores, de los libros y de las bibliotecas. Cada vez que ve a alguien leyendo, le vuelve la confianza en la naturaleza humana, porque está convencido del valor liberador de la lectura. Lleva con él su cámara de fotos y, sin pedir permiso, retrata a todo el que coge leyendo y lo cuelga en su muro. A las pocas horas de poner la foto del niño que lee sentado en un banco, Pánfila, su amiga, le ha enviado una instantánea de dos niños con libro, una glosa y esta pregunta:
"¿Quién sacará más provecho de la lectura, el niño que lee muy concentrado junto a un Lorca indiferente y a una madre ajena o los chicos de los Windsord, amablemente inspeccionados por la reina y el príncipe de Edimburgo? La leyenda que acompaña a la foto de Ana y Carlos, orienta sobre el caso pero no aporta del todo la solución. Dice así: “LOS WINDSOR, LECTORES POR ACCIDENTE. La reina de Inglaterra y su marido observan cómo sus hijos Ana y Carlos, leen. La foto se había planificado con los niños pescando. Pero la asistenta de Lord Snowdon [marido de la hermana de la reina y fotógrafo profesional] cocinó los peces que había comprado para la sesión”. Al final el asunto puede derivar en pura ergonomía. El niño plebeyo, más cómodo y menos presionado, se enterará mejor de lo que pone el libro que los príncipes, a los que la dureza de la piedra y la atención paterna les estropeó el disfrute. Un beso", concluye Pánfila.
miércoles, 28 de noviembre de 2012
50,21,20,19,13 y 3
Las urnas le ganaron la partida al “todos” en la noche del día 25N. “Todos” es una palabra muy usada por misioneros, políticos nacionalistas –sean de la nación catalana o de la española-, politicastros locales, poetas sin público y blogueros sin lectores. Suelen usarla sin encuestas o votaciones previas. “Todos” esperan, según ellos, la buena nueva contenida en sus palabras. Cuando vino el Papa a España en 1982, lo hizo bajo el paraguas que le había preparado una organización religiosa, que sabe hasta latín: “Totus tuus”, se podía leer en enormes carteles colgados en calles y edificios de las ciudades que iba a visitar Juan Pablo II. También en Granada. De pronto, nos vimos incluidos, sin ser preguntados, en ese “totus” imaginario. Menos mal que el espíritu carnavalesco transformó, al menos en Granada, el “Totus tuus”, en “Mi toto es tuyo” y la excelencia mirífica de la lengua de Virgilio se desinfló. Algunos políticos granadinos gustan también de esgrimir un “todos” actualizado y darwinista: Sebastián Pérez acaba de escribir en una publicación dedicada a conmemorar los 80 años de vida del diario IDEAL que ese medio “está en el ADN” de los granadinos que por impositivo natural, deduzco, tenderían a leer este diario. ¡La libertad de prensa derrotada por el determinismo biológico del Jefe Provincial de “todos” los Ayuntamientos! Pero el 25N las urnas demostraron que el “todos los catalanes” nunca existió. Que era sólo retórica electoral. Las humildes y clarificadoras cifras de diputados obtenidas por los partidos lo dejaron en ridículo: 50 de CIU, 21 de ERC, 20 del PSOE, 19 del PP, 13 de ICV y 3 de CUP. Disponiendo de un procedimiento tan preciso como es una votación, no entiendo por qué los políticos no se van planteando organizar un referéndum para que los votantes catalanes decidan si quieren seguir en España o no. Los partidarios de la independencia tendrían así ocasión y tiempo para explicarle a “todos” los catalanes que los quieran oír, por qué plantean la secesión, que debe muy cara, en un momento en el que no tienen dinero ni para aspirinas. Y los contrarios a la independencia podrían explicarles también a “todos” los catalanes que quieran oírlos por qué remiten a los independentistas a la Constitución de 1978 para canalizar sus aspiraciones plebiscitarias, cuando saben muy bien que dicha Constitución fue pensada y redactada para hacer imposible las consultas secesionistas. También, estos últimos podrían pormenorizar ante “todos” los catalanes que puedan oírlos las ventajas de pertenecer ahora mismo a esta España tan arisca y triste. Y luego, que decidan los votos.
miércoles, 21 de noviembre de 2012
Hacer los deberes
Mientras escribo, he oído usar a un tertuliano, hasta cuatro veces, el tópico de que Europa no “ha hecho los deberes”, comentando el fracaso de los ministros de Finanzas de la zona euro en su intento de arreglar lo de Grecia. Si los 450 millones de europeos hubieran disfrutado de un espacio amplio, como el Valle de Josafat o el cielo o el infierno, donde sentarse para completar sus deberes escolares, posiblemente Europa hubiera tirado para adelante. Sólo las religiones o las instituciones que disfrutan de espacios reales o virtuales amplios en los que reunir a tanta gente, han logrado sobrevivir miles de años. Por ahora, en Granada, no peligra la Diputación Provincial porque la dejan usar un espacio público como el Auditorio Manuel de Falla, para reunir “al todo Granada” y repartir premios a personas e instituciones que han hecho sus deberes. La emisora local TG7 retransmitió el acto en el que se nombraba a Tico Medina cronista oficial de la Provincia y se le concedía a la Virgen de las Angustias, entre otros galardonados, la medalla de oro de la Diputación. ¡Granada es Provincia!, no se cansaba de recordarle al anfitrión, el Ayuntamiento local, el presidente provincial, sacando pecho político. La Patrona, generadora natural de medallas y medallicas, no pudo recoger personalmente la distinción y mandó un propio; Tico sí estuvo y leyó un poema. Es admirable el blindaje plúmbeo de nuestro Tico, que pese a haber andado por todo el mundo y conversado con revolucionarios como el Che y con Papas, no se ha desprendido de su virginidad aborigen. Impenetrable, como las sólidas piedras de Píñar, su patria grande, a cualquier adherencia cosmopolita, distrajo a la concurrencia con unos escrúpulos del terruño. Sólo el collar del presidente –émulo vano del Toisón de Oro- oscureció algo la brillantez del periodista.
Anteriormente habían utilizado el Auditorio otras corporaciones para coronar a los primeros de la clase. Las personas que se vienen sentando en las butacas, aunque pertenezcan a partidos diferentes –el otro día los miembros del PP eran más-, son de extracción social muy parecida: miembros de las clases emergentes que pacíficamente se han ido haciendo con los ayuntamientos, las cajas, las diputaciones y las cofradías. El ciclo que ahora termina será recordado como una época espléndida de abundancia en la que se erradicó la pobreza, el analfabetismo, el señoritismo y el cacicazgo. Los hijos de trabajadores pudieron estudiar. Multitud de mujeres se han liberado gracias su tensión ascensional. Los caciques tradicionales, los señoritos, han encontrado sucesores en personajes corruptos que, amparados en los votos, se han copiado en todos los exámenes mientras los demás les hacían los deberes.
Anteriormente habían utilizado el Auditorio otras corporaciones para coronar a los primeros de la clase. Las personas que se vienen sentando en las butacas, aunque pertenezcan a partidos diferentes –el otro día los miembros del PP eran más-, son de extracción social muy parecida: miembros de las clases emergentes que pacíficamente se han ido haciendo con los ayuntamientos, las cajas, las diputaciones y las cofradías. El ciclo que ahora termina será recordado como una época espléndida de abundancia en la que se erradicó la pobreza, el analfabetismo, el señoritismo y el cacicazgo. Los hijos de trabajadores pudieron estudiar. Multitud de mujeres se han liberado gracias su tensión ascensional. Los caciques tradicionales, los señoritos, han encontrado sucesores en personajes corruptos que, amparados en los votos, se han copiado en todos los exámenes mientras los demás les hacían los deberes.
miércoles, 14 de noviembre de 2012
Bufones de corte
Tiirón de orejas, de Juan Vida
ES fama que los bufones de la corte tenían "carte blanche" y podían decir a sus señores, sin que su vida peligrara, "las verdades: las bárbaras, terribles, amorosas crueldades" de las que habló el poeta Gabriel Celaya. Hoy parecen empeñados en castigarnos con las mentiras más bárbaras y terribles. Si mueren cuatro chicas en la fiesta de Halloween, en el recinto municipal del Madrid Arena, Ana Botella, cuando todavía no está descartada su responsabilidad como alcaldesa en la catástrofe, en una misa en la Almudena delante de Rouco, sin importarle herir a los padres, se atreve a lanzar esta homilía como si no estuviera bajo sospecha: "Señora-, conocisteis el dolor más profundo que puede sentir el corazón humano, el de la pérdida de un hijo […]. Por eso, hoy os pido que extendáis el manto de vuestra infinita misericordia sobre los padres de Cristina, Katia, Rocío y Belén, y sobre sus familiares y amigos para que les ayudéis a sobrellevar el dolor de su ausencia". El local donde las chicas fueron aplastadas albergó esa noche 23.000 espectadores, cuando su aforo es sólo de 10.000. Crueldad gratuita, en presencia de un cardenal que seguía atentamente la plática de la dama, dispuesto, quizá, a recomendarla a Benedicto XVI, como la primera mujer sacerdote de la Iglesia. Por su parte, Montoro ha dicho que los matrimonios gays van a hacer subir el paro. Entran ganas, al oír esta bárbara mentira, de presentarse a las próximas elecciones para perder todo pudor y todo respeto hacia los demás y hacia uno mismo y poder decir en cada momento lo que se nos ocurra, confiando en que los compis, cuando te vean por los pasillos del Congreso, te digan, golpeándote en la espalda: "Cristóbal, muy bueno lo tuyo sobre el paro y los maricones". El día 7 del presente mes, Trinidad Jiménez, encapsulada en esa burbuja impenetrable y odiosa en la que se han sumergido los políticos, ha declarado que el PSOE podría estar de acuerdo con el PP en iniciativas que reduzcan burocracia y que supriman gastos ineficientes. "Y si hay que reducir coches oficiales, pues que se haga", ha añadido. Ahora bien, ha advertido de que este tipo de medidas tiene "nula relevancia en el gasto público: anunciar esto en el Consejo de Ministros no tiene sentido porque no tiene ninguna consecuencia desde el punto de vista económico -para ella 10 millones de euros son una minucia- y no me parece relevante". Sensibilidad extrema la de Jiménez que no advierte lo feo que queda que te vean entrar en tu lujoso coche blindado, cuando muchas criaturas se ve obligada a salir de a la fuerza de sus casas.
miércoles, 7 de noviembre de 2012
Presuntos implicados
Lo mejor respecto a la homosexualidad es ser daltónico. No conozco bien la legislación fiscal, pero me parece que ser homosexual no desgrava. Ni ser negro ni amarillo ni hombre ni mujer. Hacienda no percibe las diferencias, es daltónica; para el fisco todos los españoles somos del mismo color, el color del contribuyente, salvo la Iglesia, claro, que no paga el IBI. En las sociedades que se proclaman igualitarias, siempre quedan restos de desigualdad. Hay puestos oficiales muy bien retribuidos, como el de monarca, que no se ganan en una oposición, ni en un concurso de méritos. Basta con ser familiar del rey, para obtener este empleo. Otra bolsa de desigualdades es la de los llamados derechos históricos, cuyo titular es un pueblo, sin que sepamos muy bien qué significa hoy la palabra “pueblo”. Cuanto más antiguos sean estos derechos mejor, porque así nadie sabe de dónde vienen y se pueden reclamar siempre y, sobre todo, en momentos de turbulencias extremas. El mal ejemplo, en este punto, lo da la Biblia, con su prodigioso relato del difuso –de ribetes penales vaporosos- pecado original que, cometido por unos padres inciertos, nunca se deja de pagar. Esta culpa prístina mantiene su gravedad original por los siglos de los siglos, aunque los cobradores de sus réditos–los sacerdotes- se renueven de generación en generación. La sentencia del Tribunal Constitucional que avala los matrimonios homosexuales, viene a clausurar una de esas bolsas de desigualdad de las sociedades modernas. Lo que no significa que nos hayamos vuelto daltónicos, éticamente, para la homosexualidad. El martes pasado, el periódico digital eldiario.es, tras dar la noticia de la sentencia, recibía tres comentarios positivos. El primero proclamaba que “a las mujeres no nos importa tener un hijo homosexual"; el segundo, felicitaba a Rouco, que ya no tendría por qué mantener oculta una supuesta relación gay y, en el tercero, se felicitaba a todos "los implicados, gays y lesbianas". O sea, que las madres, conocedoras de los problemas que tendrá su hijo, si es homosexual, se apresuran-¡madres al fin!- a declarar que no les inquieta el hecho. Lo que significa que detectan razones para inquietarse, luego el asunto no está resuelto. En el caso de Rouco, se mezcla el anticlericalismo grosero con la evidencia de que llamar homosexual a alguien, todavía, es ofensivo. Y el último, al calificar de 'implicados', como en los juicios, a los homosexuales, no necesita comentario. La sentencia es un gran paso para las parejas homosexuales, pero sólo un paso humilde para la normalización de la homosexualidad.
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