Eliszka
Si quisiera echarme novia, nunca iría a Canal Sur. Hay formas más recatadas de socializar. Y no iría, sobre todo, para no hacerle el avío a la Junta que utiliza la televisión autonómica para hacerse propaganda y para dar a conocer una sedicente cultura local -los responsables del bodrio hablan de folclore- en la que los protagonistas (niños chistosos y cargantes, niñas vestidas -para disfrute de pedófilos emboscados- de actrices de revista cutre de los 40 o de sicalípticas bailarinas de bachata y jubilados en busca del amor de su vida) rellenan la parrilla de una televisión pública deficitaria, por un bocadillo y un refresco. Se le atribuye al rey Luis XIV la frase: "El Estado soy yo", ahora en España, con las autonomías a la greña, nos dicen todos los días que el Estado somos nosotros: "¡Sírvanse!". España es una gasolinera de noche, donde todo lo pone el cliente/contribuyente. Primero pagar, luego se encienden los números de precio y cantidad de litros; has de mancharte las manos de combustible, hacértelo todo. En las más consideradas, hay unos guantes y papel de celulosa para los que prefieren cogérsela con kleenex. Los impuestos sí se cobran; los organismos buitre tributarios son inclementes y, plausiblemente eficaces, cuando aciertan a hincarte el diente. Los servicios mínimos funcionan gracias a unos pocos expendedores. Y, sobre todo, a las familias (microestados, dentro del Macroestado español, paralizado y herrumbroso, empeñado, él y sus secuaces autonómicos, en emprender acciones catastróficas de despiste que desvíen la atención de su ineficacia y de sus corruptelas). Las familias, y la parte más sensata de la población, la que no se escaquea sistemáticamente de sus obligaciones, mantienen una cierta disciplina social que es la que pone cada mañana a funcionar a un país renqueante. No, para buscarme pareja -si es que todavía me atrevo a embarcarme en un proyecto de vida tan azaroso-, no iré a hacer el ridículo al programa de Juan y Medio, explicándole a mi novia, para cuando lo sea, cómo me gusta que me hagan el encebollado de higadillos de pollo. No quiero saber nada de Canal Sur. Si Susana Díaz quiere sedar a la población, que se estire y pague a los extras que le hacen los programas de su cadena con algo más que un bocadillo y un refresco. En lo que a mí respecta, me iré a Churriana de la Vega (Granada), a una discoteca transversal, la Lady Pepa, un parque temático del amor, que reúne los fines de semana a más de mil personas de distintas edades, credos, razas y condición social; donde, según me dicen, liga el niño, liga la niña, liga la viuda, el adolescente, la joven, el joven, la cuarentona separada y el sesentón solitario, en un ambiente distendido y selecto, sin riñas ni altercados, y sin darle un cuarto a ese pregonero de banalidades que es Juan y Medio. El Estado son ellos, que paguen.
Mostrando entradas con la etiqueta microestados. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta microestados. Mostrar todas las entradas
jueves, 14 de septiembre de 2017
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

