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viernes, 23 de julio de 2010

Hoy los hombres se tocan cada vez más

¿Quién unge a quién?
Ya los hombres se tocan. Todavía sin ternura, quizá de forma interesada, pero lo cierto es que, sobre todo  los políticos, son muy aficionados a tocar a varones adultos de éxito. No sólo los tocan, los anclan. Quieren hacer suyas sus hazañas.  Sarkozy, ayer, en el nido de águilas que es el col del Tourmalet, clavó sus dedos de gavilán en la clavícula de Contador: el gavilán francés, le indicaba a la paloma hispana que él podía ganar el tour uno, dos o tres años, pero que la vuelta a Francia era suya.  Es muy arriesgado, hoy en día, besar a un niño, cogerlo en brazos. A eso sólo se atreve Juan y Medio.  Es menos imprudente, si no tienes detrás una institución que te proteja como la Iglesia Católica,  manosear a un deportista de elite que a un niño. El rey también atrajo hacia sí, e intentó besarlos, a los dos futbolistas catalanes que se habían atrevido a cubrirse con la senyera en  el estadio Soccer City de Johannesburgo.  No le importó mucho que los chicos se sintieran incómodos. Se vio cariño en el monarca, pero también advertencia: “vosotros no os escapáis de mí, no os escapáis de España, por muy bien que juguéis al fútbol”.  También se tocan, aunque traumáticamente, los futbolistas cuando meten un gol. Todos se echan encima del goleador. Los delicados de pecho a veces escatiman en goles para que el equipo no le rompa las costillas, en la celebración. 
Ibrahimovic y Pique fijan la estrategia
 Amor sí  hay, a veces, entre ellos. Pero del tipo del que  Platón prescribía para los jóvenes guerreros de Atenas, con un argumento sólido: en la batalla, defenderá mejor tus espaldas un compañero que te ame, que uno que no te quiera. Sin duda es lo que el delantero  Ibrahimovic le está solicitando al defensa Piqué en la foto: que le cubra las espaldas cuando él entre en combate con la hueste enemiga.