Picasso con una mantis en la mano (Doisneau)
En la cópula, la hembra del insecto conocido como santateresa introduce hasta el estómago del macho una lengua tubular por la que le desliza un líquido cáustico que le disuelve los órganos y luego, mientras que le hace gozo, le va sorbiendo su sustancia, tal como está haciendo Sáenz de Santamaría con Rajoy. No sé si la vicepresidenta del Gobierno ha leído “El segundo sexo”, la obra de Simone de Bouvoir -no me consta que en las oposiciones de registradores de la propiedad se dé este tema- pero coincide con la escritora francesa en que las mujeres deben clausurar la época de la queja y, también, la del rechazo de todo lo que proceda del varón. A Rajoy le aceptó la única vicepresidencia de su gabinete, y de quejarse nada: no tiene tiempo para tirarse al suelo y desde allí zancadillear y manejar a los machos, ella dedica todos sus esfuerzos a prepararse para ser la primera presidenta del Gobierno de España. Sólo se recuesta, cuando posa en ropa interior de calidad, negra y bordada a mano, para las revistas. Porque ella, virgen de toda ideología que no sea la del poder, no desaprovecha ninguna de sus gracias. Rajoy no lo sabe, pero ella ya ha comenzado a meterle la lengua para sorberle la sustancia del poder. Un buen día, esta mantis religiosa habrá reducido al Presidente a una cáscara vacía y frágil. Estaremos, entonces, ante ante el primer "golpe de lengua" de la historia.

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