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miércoles, 4 de enero de 2017

En los Reyes, pistolas para todos

Muñecas para las niñas
A la ministra de defensa, María Dolores de Cospedal, los Reyes no le van a traer muñecas, sino un 30% de aumento en el presupuesto de Defensa del 2017. Con él podrá comprar juguetes bélicos. Esto supone un avance notable en la erradicación del sexismo en el juguete. En nuestra ciudad, también se hace lo que se puede. La concejala delegada de igualdad del Ayuntamiento, Ana Muñoz Arquelladas, ha marcado el paso con la misma marcialidad que oficiales del ejército y de la policía, en los actos de la Toma. La sociedad no está tan avanzada como estas dos notables políticas y todavía se discute en las tertulias sobre qué tipo de juguetes hay que regalar a los niños; también del sexismo en el juguete, de las muñecas, de las pistolas, de los drones de las barbies y de todas esas puñetitas. No falta en esas tertulias un psicólogo de la Junta que insiste, como un autómata,  en que hay que “educar en valores”. Si quieres quedar bien, te tienes que pronunciar porque los juguetes sean los mismos para niños y niñas. Y llevarás mucha razón: si un niño o una niña consiguen emerger de la montaña de peluches y obsequios que les han hecho a lo largo de todo el año y llega con la capacidad de discernimiento medianamente desatascada a la avalancha de juguetes que les caen encima en Reyes, es mejor que no reciba más  lanzamierdas, si es varón,  ni más muñecas de alterne, enlicradas y de melena rubia, si es hembra. No es que importe mucho, porque a estas alturas del año, a los peques les da igual ocho que ochenta y a los padres, no digamos: lo único que les preocupa es encontrar en los pisos de 50 metros dónde meter la  remesa de juguetes del 2017,  atiborrados los estantes por los chismes del 2016 que todavía  no han podido hacer desaparecer por completo. Al juguetero en las tertulias, le suelen preguntar si los padres han comenzado a regalar muñecas a los varones, y el hombre no tiene más remedio que confesar que no. Que los niños, hasta que no entran en alguna cofradía de Semana Santa, no comienzan a jugar a las muñecas. Las muñecas se siguen regalando a las niñas, que ya tendrán ocasión de mayores de alistarse en el ejército e ir a algún lugar del mundo, con sus fusilitos y sus “mataflús”, a acabar con todo lo que se mueve o a morir ellas mismas, en alguna guerripaz tope de gama. Los juguetes, hoy en día, ni educan ni dejan de educar “en valores”. Bastante tienen los chiquillos con quitárselos de encima, para que no los aplasten. Los valores los aprenden los peques viendo cómo Cospedal se arma hasta los dientes o cómo la feminista Muñoz Arquelladas lucha contra el heteropatriarcado al paso épico de la cabra de la Legión.

sábado, 13 de diciembre de 2014

Educación para la pastelería

Educando en valores
En esta época en la tertulias se habla sobre qué tipo de juguetes hay que regalar a los niños, sobre el sexismo en el juguete, las muñecas, las pistolas, los cañones, las barbies y todas esas puñetitas.  Se parte para el debate de que según el Observatorio Andaluz de la Publicidad No Sexista, el 81 por ciento de los anuncios de juguetes analizados, tienen algún matiz sexista. Y un pedagogo insiste en que hay que educar en valores para acabar con esta lacra.  Si quieres quedar bien, te tienes que pronunciar porque los juguetes sean los mismos para niños y niñas. Una tertuliana se queja de que los padres siguen regalando muñecas a las niñas y pistolas a las niñas. Porque parece que los niños, si hablamos de los niños, hasta que no entran en alguna cofradía de Semana Santa no comienzan a jugar en serio a las muñecas. Las muñecas se siguen regalando a las niñas, que ya tendrán ocasión de mayores de alistarse en el ejército e ir a algún lugar del mundo, con sus fusilitos y sus “mataflus”, a acabar con todo lo que se mueve, o a morir ellas mismas, en alguna guerripaz tope de gama. Los juguetes, hoy en día, ni educan ni dejan de educar “en valores”. Bastante tienen los chiquillos con quitárselos de encima, para que no los aplasten. Los valores los aprenden, viendo como un encapuchado le corta el cuello a un rehén, en la tele. O en las reuniones que la thermomix celebra con sus clientes en Navidad para enseñarles a elaborar platos propios de esta fiesta. Asistí a una (65 mujeres, 7 hombres 4 niños y 4 niñas, acompañando a sus padres) y observé la atención que los chiquillos prestaban a la evoluciones del aparato. En esta clase de educación para la pastelería, algunos padres les compraron una thermomix de juguete que lo hace todo menos calentar el agua para que no se quemen los niños/niñas. La marca alemana que fabrica este robot de cocina se asegura así la clientela. Hasta les hizo a los pequeños/pequeñas unas galletas con un agujero para que las cuelguen del árbol de Navidad. El valor de una buena educación.
Para oírlo pinche  AQUÍ