Desfile de maestros
En Radio Nacional, Ignacio Fernández Toxo, secretario general de Comisiones Obreras, compara esta mañana el servicio que los Sindicatos prestan a los trabajadores con el que la Iglesia Católica ofrece a sus fieles. En la comparación sale ganando el Sindicato porque mientras que un sacerdote ha de atender a varias parroquias, el obrero con problemas, según Toxo, disfruta del apoyo y la cercanía de un enlace sindical para él solo. El sábado asistí a una boda en un juzgado, cerré los ojos y me pareció estar en mi propia boda celebrada por un ministro católico. El mismo tono, casi las mismas palabras, “compromiso”, “para toda la vida”, “cuidar el uno del otro”… Notable la ocupación que la “sociedad civil” está haciendo de los símbolos y herramientas de las diversas religiones. Nada nuevo, lo mismo hizo el cristianismo, hace 2.000 años con los símbolos y herramientas de la religión pagana. Las universidades españolas están a punto de comenzar el curso académico. Muchas han prescindido de la tradicional misa del Espíritu Santo y sólo celebran una “procesión laica”. Parece que les gusta edificar sus nuevas estructuras de poder sobre los restos de las antiguas y, además, que se note. Como los cristianos que conquistaron el reino de Granada y se dedicaron a edificar catedrales sobre las viejas mezquitas, conservando algunos elementos arquitectónicos solventes. En La Zubia, Granada, están restaurando la Iglesia parroquial, los albañiles han rascado un poco en la fachada y aparecen los sólidos arcos árabes de una antigua mezquita. Los universitarios han copiado de la Iglesia el término “procesión” porque quieren que todo el mundo sepa que la Universidad (copio y pego del filósofo marxista Louis Althusser) “suple las funciones de la Iglesia y, con su apariencia de neutralidad –dado que es laica-, reproduce la sumisión a las reglas del orden establecido en particular a través del respeto a la división social del trabajo mediante procedimientos como el de las sanciones, las exclusiones y la selección”. Mejor que “procesión laica”, dadas las actuales circunstancias, se podría hablar de “Pasarela Bolonia, 2010-2011”. Pero entonces dejaríamos de ser religiosos. Y la Universidad no parece dispuesta a arrojarse al el abismo de la incredulidad.

