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sábado, 18 de diciembre de 2010

Estado de Alarma Ciudadana



Aznar, sentencia un juez, cobró sobresueldos del PP
"El mal no tiene remedio cuando los vicios
se han convertido en costumbre"
Cuando Séneca escribió lo de más arriba desconocía los efectos paliativos de los Estados de Alarma usados con discreción por los ciudadanos en el tratamiento del mal. Casos en los que “la ciudadanía” podrían declarar el Estado de Alarma Ciudadana y relajar al brazo seglar a los responsables de los hechos que se detallan (no exhaustivamente), cuando estos sean funcionarios del Estado, políticos en ejercicio, personajes públicos, o líderes de opinión:
1. Cada vez que un político introduzca en su discurso la palabra “sinceramente” o/y "ilusionante".
2. Cada vez que un político solicite para un miembro de su partido la protección de la “presunción de inocencia”, habiéndosela negado previamente a un adversario.
3. Cada vez que alguien intervenga en una asamblea, en la que hay mujeres y en la que ninguna de ellas ha pedido la palabra porque no quiere intervenir, quejándose de que las mujeres están discriminadas.
4. En todas las ocasiones en las que un poderoso haya empleado su poder para enriquecerse.
5. Cada vez que desde una concejalía, desde la presidencia de cualquier observatorio desde el que observar, sin ser observado, o desde cualquier sede de poder o influencia se repartan regalías y beneficios a parientes y amigos.
6. Siempre que se incite por misioneros culturales pagados por las diputaciones a ciudadanos, recién salidos de la oralidad, asistentes a talleres literarios, a escribir sonetos o dramas sin haberles dotado antes del conocimiento del canon literario y de sus reglas.
7. Cada vez que un político papagayo recite la opinión insostenible de su partido sobre algún acontecimiento haciendo uso de una prosodia acelerada, como de letra pequeña, copiada de los anuncios televisivos de medicamentos, cuando la voz en off se dispara y dice: “lea las instrucciones de este medicamento y consulte a su farmacéutico”.
8. Cada vez que un político corrupto predique que hay que educar “en valores” a nuestros hijos.
9. Si llegásemos a conocer que responsables públicos que cobran dos sueldos o, simplemente, que cobran algo más del salario mínimo, afirman que están en política “por vocación de servicio”.
10. Cada vez que un columnista de opinión o un tertuliano padezca el “síndrome del tribuno” y se dedique a decirle a unos y a otros que están equivocados y cómo deben de actuar.
En todos estos casos, se les abrirá expediente a los imputados, se les suspenderá de empleo y de dos de sus sueldos, y sobre todo se procederá a “ciudadanizarlos”, es decir, a privarlos de todos los privilegios negados a los ciudadanos menos avispados, que somos la inmensa mayoría. Pasarían a ser los últimos de la fila. O pasaríamos, si es que se mete mano también a los blogueros.