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viernes, 18 de marzo de 2011

"Carpe noctem": botellón de primavera de Granada



Hay buenos católicos que piensan que no se debería impartir religión en las escuelas. La experiencia, me cuenta uno de ellos, demuestra que convertir  la religión en una asignatura más del programa  produce más ateos que creyentes.  Eso lo sabe la jerarquía eclesiástica que soporta bien a los ateos –carne de misión- pero aguanta mal el desaparecer de la vida pública, del escenario del poder. Los jóvenes tienden a no estudiar lo que les propone la generación de los mayores y a desobedecer los mandatos de sus progenitores, por eso de matar al padre, a la madre y a todo lo que suponga obligación. Hay padres que se quejan de que, hijos de 35 años que siguen viviendo en casa, no es que anden ya matando al padre (que para eso se les pasó la edad), sino rematándolo. Y a veces lo consiguen. Profesores comprensivos y padres complacientes, en tiempos, incitaban a sus alumnos y retoños a disfrutar del tiempo, a coger el día y sus celebraciones,  pero los puñeteros niños, por eso llevarles la contraria, lo que han quemado ha sido la noche, las noches. Ahora mismo, en Granada, 25.000 jóvenes comienzan a celebrar un gran botellón de primavera. Anegarán la noche. Desoyendo el consejo de dos ancianos de 94 años, Sampedro y Stéphane Hessel, prologuista y autor de “Indignaos”, el  libro de moda entre los otrora padres y profesores comprensivos  y complacientes que, asustado por la pasividad de los muchachos, se lo regalan a sus hijos.  Al menos esta noche,  los jóvenes, no aparecen muy indignados con los banqueros y los especuladores que arruinan países y lanzan al paro a millones de personas. Lo que si van a estar muchos de ellos, mañana por la mañana, es borrachos.  Y los demás, indignados.