miércoles, 15 de mayo de 2013

La prudencia en la mujer

EN Twitter no ha gustado que TVE haya emitido en el Telediario un vídeo en el que un 'Taller de pedagogos' da consejos sobre cómo deben ir vestidos los adolescentes para no resultar provocativos. Dicen los twitteros que los consejos parecen proceder de la moral sexual católica. Pero también los laicos opinan sobre sexo: la feminista radical Lidia Falcón decía en TVE, en 2008: "nosotros hemos salido de la represión del franquismo al caos actual. De que todo estaba prohibido, todo perseguido, todo era pecado, nos encontramos ahora con que todo está permitido". Todos nos creemos facultados, si no convocados, a hablar de sexo, de provocación de seducción. ¿Será por aquello de que inquieta lo relacionado con el sexo por el gusto que da y lo poco que cuesta? Molesta que algo tan valioso circule sin control ni fielatos. Los psicólogos y pedagogos del taller, impacientes, sin esperar a que la indigencia que planea sobre nosotros corte de raíz cualquier diversión o exceso, van ya fijando tendencia. Pero modernos de la muerte como son, quieren meter entre las prendas "del mal vestir", también a los calzoncillos masculinos, para disimular que lo que les preocupa de verdad, como a Lidia Falcón, es "la virtud" de las niñas. Que la "carne femenina pueda circular libremente". Y ponen los calzoncillos al mismo nivel que los shorts o que las inestables camisetas anchas de las chicas. Hasta mi zapatero, que no es psicólogo, aunque sí arquitecto en paro, sabe que los mecanismos de seducción y conquista de hombres y mujeres no son exactamente iguales. Si a la mujer le afectase los más mínimos el que el hombre enseñe u oculte los calzoncillos, se sabría. En cambio sí hay pruebas de que la desnudez o la ocultación del cuerpo femenino si produce algún efecto en el varón. Lo que tendríamos que preguntarnos es si estamos todavía en la época arcaica del rapto: "Chica, si para casarte tienes que conseguir que un tío del pueblo de al lado venga y te rapte y se parta la cara con tu padre y con tus hermanos, es lógico que potencies el efecto llamada para que el chico se sienta motivado, pero si el niño que te gusta lo tienes a tu lado en clase, no es necesario que te pongas un pantalón ceñido, un tanga fosforescente y tres flechas tatuadas en la espalda que señalen el proceloso camino". Los chicos saben orientarse, aun sin planos. Por tanto, protocolicemos la violencia posesiva de los machos y acompasemos las armas de seducción de las hembras de la especie.

domingo, 12 de mayo de 2013

En misa y goleando

los goles, en el monitor
La Magna, con tantas Vírgenes por las calles, es una manifestación más de la democratización del monoteísmo. Los sacerdotes del Viejo Testamento, los ventrílocuos de Jehová,  la tenían tomada con los ídolos y con sus voceros porque querían quitarles partes de las tajadas de cordero de los sacrificios que correspondían a la casta sacerdotal oficial. Incluso, alguno de ellos escribió un libro, el Levítico, para asegurarse de que de cada ofrenda obtendrían para ellos y para sus familias una porción suficiente de la víctima propiciatoria. Si algo ha conseguido la claudicante democracia española ha sido que bastantes miembros de la clase media, y asimilados, hayan podido desfilar en sus carretas –los yates de la emergencia- hasta Almonte para zarandear a la Blanca Paloma y que las cofradías, desbancados los antiguos señoritos de los puestos rectores, puedan colarse en la Catedral  de la mano de sus dirigentes - elegidos, unos, democráticamente y, otros, impuestos teocráticamente a dedo por el Arzobispo -, previo pago de una tajada suficiente de euros a la casta sacerdotal.  Si recibes una cantidad de dinero por cada titular que hace estación de penitencia en la Catedral, terminas viendo bien la proliferación de las imágenes. Los ídolos no son tales, si cotizan. Y si llenan jornadas papales y concentraciones marianas, mejor. Se instaura así una religiosidad de base aritmética que saca pecho y enarbola cifras apabullantes y lemas ancestrales como el de “María, reina de Granada”.  El cristianismo arrebató al paganismo dioses y ritos y ahora el paganismo de carreta y paso ha arrebatado al cristianismo ritos y credenciales. Gracias a estas celebraciones vive mucha gente en Granada, donde no tenemos fábricas de coches. Los beneficios de esta religión se los tienen que repartir ahora los mediadores y los capataces. Como muy bien ha apuntado el alcalde, no hay problema por la colisión de 'eventos'. Nuestro artista plúmbeo de referencia –que diría Francino- ha encontrado la solución para que “todos” los granadinos, y sus vírgenes, puedan estar en misa y goleando:  se puede retransmitir  La Magna por la pantalla gigante de los Cármenes y el partido Osasuna- Granada por Granada Cofrade para que las Señoras sigan el evento por el monitor del autobús.

viernes, 10 de mayo de 2013

Los abortos de Sáenz de Santamaría

Plantación de adormideras en la Campiña cordobesa
Sáenz de Santamaría ha declarado que "el aborto es un fracaso"; odio parecer populista, pero esto ya lo sabían las mujeres que conocí en los pueblos de la Campiña cordobesa, cuando di clases en esa zona;  mujeres con muchos hijos, que tenían que dejar (para hacer la campaña del ajo o de la aceituna) a los más chicos en la "miga" con una muñequilla de adormidera en la boca para que no se despertaran a lo largo del día, mientras ellas estaban fuera. Ellas ya sabían que el aborto era un fracaso, no una celebración, pero, en su caso, un fracaso peligroso porque muchas de ellas para abortar se tiraban desde un barril de la bodega y se daban un tremendo porrazo en el suelo. Saénz de Santamaría, tendría que pensárselo antes de hablar con ligereza de estos asuntos. Se ha insinuado que las pobres, las jornaleras, abortan más, ¡no!, abortan en peores condiciones.  Si ella tuvo que abortar en algún momento, espero que no tuviese que recurrir a un método tan arriesgado. Lo que sí sé de esta política es que no tiene que dejar a sus niños con una muñequilla de adormidera en la boca. Me consta, porque ella ha declarado, que su hijo sufre -bien atendido en casa- cuando le hacen un escrache a mamá y que los abuelos no lo pueden sacar a pasear. Luego está despierto y no adormecido por el opio.

miércoles, 8 de mayo de 2013

La conjura de los poetas

Buscando La Palustra Aureliana
PARA Pessoa, poeta, la literatura era la única verdad; para mí, en mi juventud, la albañilería también fue muy importante, hasta el punto de que usé el nombre de un amigo muy querido, Aurelio, albañil de oficio, para nombrar una constelación. Le puse a una de las Osas "La palustra aureliana", porque en las noches, las estrellas parecían dibujar esta herramienta en el firmamento. Alguien me ha invitado al Festival de Poesía de Granada porque "en él oirás", me dice, "versos imprescindibles". Los profesores, los críticos, los caseteros del día del libro, los cantautores que ponen música a los poemas, los concejales de cultura, todos los que viven -algunos, malamente- de la poesía, tienden pensar que si se calla el poeta, calla la vida misma. Los que presentan sus obras a premios y los jurados que los dan, pueden también caer en este error de la estimativa. Tengo que confesar que yo mismo, que siempre me ha parecido exagerado el papel de la poesía en la vida cultural, en alguna ocasión, terminé por admitir que para muchos la poesía resulta imprescindible para sobrevivir. Eso después de afirmar que hoy en día la poesía sólo es uno más de los "específicos contra el desconsuelo", como el valium, las religiones, la música chill-out, el Sálvame o los programas-confesionario de las radios de madrugada. Un hermano mío que me oyó advirtió un poco de cinismo en mi postura. La poesía es una heredera de la magia y de la religión. Por eso los poemas hay que repetirlos tal cual, sin que falte una letrita para que, como las jaculatorias o los abracadabras, produzcan el sublime efecto de las plegarias o de los canturreos rituales. Un recital de poesía, oído desde lejos, suena a misa. Potente palanca transformadora, para algunos, la poesía lo puede poner todo patas arriba. En la novela de de Felipe Alcáraz La conjura de los poetas, Luis García Montero y Javier Egea pasean por la playa acompañados por esta frase del Teórico, uno de los personajes de la obra: "Si se puede transformar la poesía, se puede transformar con ella la historia". Para el cantante francés Jean Ferrat, el poeta siempre tiene razón. He pasado por épocas en que no he creído en la razón de los poetas. Pero desde que me han propuesto para formar parte del jurado del concurso de quintillas de las carocas de la Orden Plúmbea, en el Facebook, siento renacer la fe en mi interior. La fe en la poesía, claro.

lunes, 6 de mayo de 2013

Los niños, instrucciones de uso


Tengo que hablar de un niño,  como el que persigue la madre de la foto, en la plaza Bibarrambla. Pero lo hago con todas las precauciones, porque no me gustan los que utilizan a los niños a su conveniencia. El político que besa a un colegial, la mamá narcisista que llora mientras su niña de 3 años se contorsiona en un plató de televisión. El que acaba de dar una patada a un perro en la calle y en la escalera del bloque pone una cara tierno-mimosa cuando pasa la vecina, guapísima, con el hijo en brazos, para hacerse grato y ponerse a la cola, por si… Esta misma madre que, para sus adentros, llama baboso al vecino, pero que mirando a su criatura experimenta algo parecido a esto: “tengo que ser la pera, si he sido capaz de fabricar un niño tan así, yo, la fábrica, como mujer, como madre, estoy en la zona más alta de la gama en esto de producir prodigios. Y además, es un varón, o sea, que soy capaz de producir, algo tan distinto y tan raro, tan poco parecido a mí, como un varoncillo”. La mujer, después de esto, se siente mejor y sobrelleva que su marido no se cosque en la cocina.
Por eso no quiero usar a este niño que ayer por la mañana le pedía, en Damasco, al dependiente de la tienda de 24 horas un litro de leche y que estuvo unos minutos negociando con él las chucherías que podía llevarse con el dinero que le sobraba de la compra. Como no se decidía, salió con la intención de consultar con su madre y de pedirle unos céntimos para poder comprar la chuche que le gustaba. Si este niño, dentro de un mes, o de dos meses, cuando los EEUU hayan decidido castigar al régimen sirio bombardeando la capital, vuelve a por golosinas, puede ser reventado por una bomba USA y no sabrá nunca si lo mataron en una acción militar justa o injusta. Seguramente, si lo hubieran dejado crecer y entender, le hubiera costado trabajo decidir sobre la bondad de las guerras, las inicie quien las inicie, que no dejan a los niños preguntar a sus madres qué caramelo deben comprar. Me molestan los que usan a los niños a su conveniencia. Pero para los chicos sigue siendo menos peligrosa la mirada de orgullo de una madre que la explosión de una bomba, aunque lo hayan lanzado los buenos de la peli.

domingo, 5 de mayo de 2013

La madre: "Soy la esclava del Señor"·

Hágase en mí según tu palabra
"La mujer era temible como Madre; hay que transfigurarla y someterla en la maternidad. La virginidad de María, tiene, sobre todo, un valor negativo: aquélla que ha sido redimida por la carne, ya no es carnal; ella no ha sido tocada ni poseída. Tampoco se le reconocía esposo a la Gran Madre asiática, que había engendrado el mundo y reinaba solitariamente sobre él; podía ser lúbrica por capricho, pero su grandeza como Madre no está disminuida por las servidumbres impuestas a la esposa. Así, María no ha conocido la mancha que implica la sexualidad. Emparentada con la guerrera Minerva, es torre de marfil, ciudadela de intomable fortaleza. También eran vírgenes las sacerdotisas antiguas, como la mayor parte de las santas cristianas: la mujer consagrada al bien debe serlo en el esplendor de sus fuerzas intactas; es preciso que conserve en su integridad indomada el principio de su femineidad. Si se niega a María el carácter de esposa es para exaltar en ella más puramente a la Mujer-Madre. Pero sólo será glorificada si acepta el papel subordinado que se le asigna. "Soy la sirvienta del Señor". Por primera vez en la historia de la humanidad, la madre se arrodilla delante de su hijo y reconoce libremente su inferioridad."

Simone de Beauvoir, El Segundo Sexo (*Los hechos y los mitos).

jueves, 2 de mayo de 2013

Crisis identitaria en Granada

Futuro imperfecto, Juan Vida
ANTES de convertirnos, mi amigo Pánfilo Enamorado y yo, en 'compañeros de viaje' del PCE , lo fuimos del Ayuntamiento de mi pueblo. Éramos jóvenes y 'emprendedores' y no atendimos al escaso pedigrí democrático de la corporación. Eran los años 60. Hago esta confesión porque, tras un minucioso examen de conciencia, he recordado que mi colaboración con el municipio -que entonces no pertenecía todavía a la supra entidad municipal conocida como Área Metropolitana de Granada- consistió en proponer un lema propagandístico que a la sazón me pareció ingenioso y significativo y que hoy me parece una obviedad semejante al invento ese de Sebastián Pérez, presidente de la Diputación, de que "Granada es provincia". El lema que habría de figurar en una pancarta que el alcalde pensaba instalar a la entrada del pueblo, era éste: "Por Cenes, a la Sierra". El presidente de la Diputación todavía no ha reparado en la perogrullada de su eslogan ni en que con ella puede molestar al rey destronado de la Alhambra, José Torres Hurtado, que llora constantemente, como alcalde, la pérdida de lo que su partido no supo conquistar para él en las urnas. El pasado martes, Pérez insistía, en una reunión conmemorativa de no sé qué aniversario de la fundación del ente provincial, en la primacía de la institución que preside sobre los municipios. El lema "Granada es provincia" plantea dudas razonables. La primera es si el Área Metropolitana es provincia. Ojalá lo seamos, porque no imagino mi vida libre del suave yugo provincial. La segunda es si Granada Capital, dolida con el papel de segundona a que la relega Pérez, no caerá en una crisis identitaria tal que haya que convocar un referéndum sobre el derecho a decidir de los granadinos si quieren seguir perteneciendo a la Provincia y a la Junta en esas condiciones. Imagino la pregunta que yo propondría al alcalde para la campaña del referéndum de independencia: "Granadino, ¿quieres que Liñán y Pérez te dejen tranquilo, con tu Alhambra y tu Generalife?". Si Torres Hurtado rechaza mi lema, será la segunda herida narcisista que recibirá mi ego desvalido de manos municipales. Ya rechazó el alcalde de mi pueblo, en mi primer apoyo a un municipio, el lema que propusimos mi amigo Pánfilo y yo para la pancarta que se iba a instalar al paso del séquito de Fraga, ministro de Información y Turismo de Franco desde 1962, hacia la Sierra. Nos dijo el alcalde, mientras rechazaba prepotente nuestra propuesta: "Pero niños, ¿por dónde coño se va a ir a la Sierra, si no es por Cenes?"